Archivo de la etiqueta: Resquemores

Cuando perdí la virginidad

Pido perdón de antemano por lo que voy a escribir, por todo el colectivo que se sienta ofendido y espero que cuando me llevéis a la horca sea una soga de las buenas y no de aquellas que te dejan con dos cervicales rotas mientras te asfixias.

Lo que aquí voy a contar puede que ocurriera tal y como lo cuento, un poco variado, o que nunca pasara con lo cual no interfiero en ningún juramento y tampoco en ninguna ley. Para los que estén a mi lado que sepan que es totalmente cierto. Para los que me quieran colgar deben saber que todo es una vil mentira que mi mente fabricó una noche de borrachera.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, o no.

Reordenando el caos de mi ordenador encontré esta pequeña joya del año pasado, espero la disfrutéis y penséis un poco en la sociedad.

Cuando perdí la virginidad

Comencemos por la consulta de citología en el centro de salud de mi ciudad.
Comencemos por decir que era una mañana fría y que venteaba bastante.
Comencemos por decir que eran mis prácticas de atención primaria y era mi segundo día.
Y repitamos que era en citología.
Y concretemos que yo soy un hombre del sexo masculino, no otra clase de hombre.
Pues bien, tenía asumido que en citología un hombre podía hacer más bien poco o tal vez ejercer de sujeta-puertas y quedarse esperando fuera de la sala de exploraciones.
Las citologías que vi ese día eran muestras de triple toma, para los que no entiendan saber que se sube a la señora o señorita en un potro, se la abre de piernas y se le introduce un instrumento en la vagina mediante el cual se puede ver el cuello del útero y de allí coger muestras para analizar.
Pues bien, debéis saber también que pese a sonar morboso no es agradable ver una vagina mayoritariamente enferma, exudando y de una forma tan brusca y que posiblemente ningún hombre siente placer al ver esto por muy hombre que seamos. Creo que queda bien aclarado lo de «este chavalito de prácticas viene aquí para verme el coño» que dirían las Maris. Saber que prefiero estar en mi casa en vez de respirando el hedor que sueltas por la vagina, créeme.

Sigue leyendo

Soy un genio… o eso dirían algunos.

Con esta mierda, e inventandome alguna chorrada sobre su significado, seguro que gano algún premio. Ya sabemos que mierdas como estas son idolatradas y loadas por numerosos «entendidos» del mundo artísitico.

Esto es una GRAN obra de ARTE y el que no lo sepa ver, es que es un inculto… o tal vez no.

Menuda caca