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A la espera de un Bergantín

Con estrofas de versos templados,
Vigentes ahora,
No contento te sigo escribiendo,
Para poder soñar.

Si empiezo por tu cara te digo,
No eres la más mona,
Aun así tu belleza te basta,
Para eclipsar el mar.

Más estudios y estudios,
Trabajo y pensando en la playa,
Pasabas horas muertas,
Queriendo poder disfrutar.

De una mar cristalina,
Cosida con puntos y rayas,
De un muchacho altivo,
Con canas y sonrisa locuaz.

En un libro cerrado de cuentos,
De hadas y canciones,
Un corifeo gritó en silencio,
Apagando tu voz.

Nuestra vida es un trivial,
Sin quesitos ni amonestaciones,
Dame un seis Cucufato,
Que voy a la pregunta marrón.

Y sigues yendo tú allí,
A la espera de un bergantín,
Con un marinero que ama tu bondad,
Que llega de la guerra en libertad.

Día tras noche esperando solita,
En el acantilado,
Llevas ya cuatro años sin
Noticias de dios.

Con tus lágrimas tejiste,
Un vestido con tintes dorados,
Con pamela y hombreras,
Nacidas de tu ilusión.

Con el poco tiempo
Que queda entre sueño y vigilia,
Con sonrisa en tu rostro,
A la espera de satisfacción.

De que venga tu esposo,
Adiós a las guerras de lidia,
Que se acueste en reposo en tu lecho,
Y te haga el amor.

Y sigues yendo tú allí,
A la espera de un bergantín,
Con un marinero que ama tu bondad,
Que llega de la guerra en libertad.

Sirena

Gente andando por paseos a domicilios
Baluartes dentro de un ferrocarril
En verano, azul se vuelven los lirios
Y yo me acuerdo de ti.

Van cambiando los portales del ropero
Faldas cortas con pareos y bañador
Y me gritan los bikinis con sombrero
En una piel llena de sol.

Agujitas de tacones con desaires
De una playa donde va poniendo sol
A la luna sus tareas de por la tarde
Para que bailes mi amor

No preguntes si hay moros en la costa
No me digas mentiras de jardín
No me agobies con el sueño de las ostras
Solo digo que me hagas feliz

Princesita que vives de sirena
Sirenita que principada estás
Déjame soñar con la mar serena
Y contigo sirena podré soñar.

Días de Playa

Las olas, rumor del agua,
Nos regalan una canción,
Con el calor las enaguas,
Se guardan debajo del cajón.

Llevo triquinis rebajados por un beso,
Y una peli de esas de amor,
Con un perro en un cerezo,
Donde se besan con pasión.

Amores gaditanos de lis,
Noches de los juanillos,
Hogueritas de carmesí,
Una playa y un pitillo.

Ruborizándose la arena tras tus pasos,
Cambiando de tonalidad,
Bajo el mar de los Zargazos,
Los peces no saben nadar.

Desnuda te meces por la corriente,
Y yo me ato a la vela mayor,
No quiero que me desconciertes,
Ahora el verano comenzó.

Niñas a las puertas del mar,
Risas, juergas y jolgorios,
Tarareando Applejack,
Con una guitarra y sin novio.

No mires así,
A la luna de jazmín,
Sigue por donde te vi,
Nos vemos allí.

Muchacha de aquí,
Vente corriendo a Conil
Y me traes el sol,
Que viene tras ti.

Gaditana guapa,
Baila en la tacita de plata,
Y deja que la caleta,
Y deja que la caleta,
Y deja que la caleta,
Escuche tu sonata.

Ella y yo

Porque un hombre y una mujer guapa pueden ser solo amigos, es dificil, pero puede llegar a pasar^^

Ella y yo

Resulta inapropiado,
Cogerte de la mano,
Sin ánimo de lucro,
Simplemente pasear.

Resulta inapropiado,
Dicen que es de casados,
Fugarnos una noche,
Los dos solos a cenar.

Dicen que no es correcto,
Sentir cosas banales,
Sin construir catedrales,
Ni querernos en el mar.

No aprueban nuestra forma de ser ni de mirar,
No entienden que lo dos sólo queremos amistad.

Que lo correcto es pasar,
Es juntarse con más gente,
Nunca solos,
Nunca ausentes,
No tocarnos ni expresar,
Nuestra forma de amar,
De amar, de amar.

Mas es inapropiado,
Ir juntos sin estar casados,
A la playa en verano,
Para así el sol tomar.

Porque es necesario,
Cinco amigos y un rosario,
Los dos solos y juntos,
Es un romance natural.

Dicen que la amistad,
No es cosa de dos,
Que si así empezamos,
Lo que tenemos es pasión.

Y rechazan, nuestra forma de quedar,
No comprenden que sólo haya amistad.

Que todo el mundo va a hablar,
Que la gente de la calle,
Los más viejos,
Los que saben,
Nunca van a aprobar,
Nuestra forma de amar,
De amar, de amar.

Que sólo somos amigos,
Ella y yo y nuestro destino,
Que no hay nada de malo,
En vivir con el motivo,
De estar juntos hoy y ahora,
De pasear los dos por Roma,
Sin nadie más para decir,
Que somos palomas,
Destinadas a vivir.

El Campanario

Después de acostarme a las seis y media de la mañana y levantarme a las once para ir a la playa, en el camino, se me ocurrió la primera estrofa de esta poesía y no pude resistirme a terminarla.

El campanario

Repicando una campana replicó,
Que en las noches replicando repicaba,
En lo alto de una torre,
Donde los sueños rompen,
A orillas de un nido de avestruz.

Campanario tan dichoso y peculiar,
Que no tiene nunca horarios de mañana,
Pues tañen las campanas,
Al croar de una rana,
Embustera con pecados carmesí.

Al salto del minarete,
Donde los frailes meten,
Sus ascas en betún.

Abajo en la capilla,
Las niñas se ensillan,
En vestidos de canesú.

Beso a beso con arcilla en el costal,
Levantaron una noche de acampada,
Campanas tras campanas,
De la Cata lozana,
Y sus noches en las que viene a alumbrar.

Parroquianos, deudores del amor,
Que sustenta en la oscuridad la iglesia,
Caliente de miradas,
Sus curvas son amadas,
Por maestros arquitectos del lugar.

Su tejado acoge,
A familias de trinos,
De un ejemplar azul.

Mas al leve roce,
Suena el pía pía,
Del eco de avestruz.

Profe

Acabo de llegar de la calle a las 5 y media de la mañana y no me he podido resistir a escribir esto. Trata sobre un curso que fui a dar al colegio de enfermería y de la increíble profesora que por todos será recordada.

Profe.

Te estoy mirando,
Me has embobado,
Yo te quiero explicar Por qué.

Vas dando clases,
De profesora,
De un curso enfermero tal vez.

Con tu vestidos,
Rosas de Nilo,
Que no se pueden acortar más,
Y no puedo más que replicar.

Profe,
Trajecitos cortos,
Que se achican en las caderas,
Pintalabios rojos,
Rimel negro en las ojeras,
Y me sonríes cuando te ríes,
Y solo quiero escuchar,
Más de tus clases y poderte mirar,
Profe.

Más de cien niños están en tus clases,
Las niñas se han quedado atrás,
Solo queremos que nos recites,
Mientras miramos tu cuerpo al pasar.

Y deseamos que algún boli,
Bese el suelo frío por caer,
Y tú te agaches para recoger.

Profe,
Pechos apretados,
Canalillo ondeando al viento,
Ya nos has cazado,
En una clase yo por fin atiendo,
Una enfermera y profesora,
Que no envejece jamás,
Pues no estás buena tú ni ná,
Profe.

Mi vida sigue y me persigue,
Pero siempre voy a recordar,
Aquel curso que viniste a dar.

Profe,
Trajecitos cortos,
Que se achican en las caderas,
Pintalabios rojos,
Rimel negro en las ojeras,
Y me sonríes cuando te ríes,
Y solo quiero escuchar,
Más de tus clases y poderte mirar,
Profe.

Sabina de mis amores

Creo que sobran las palabras, simplemente decir ¡Gracias por dejarle cantar canciones!

Sabina de mis amores

Pasaba las horas vivas,
Escribiendo por Sabina,
Descomponiendo tesituras,
En lo ancho de una encina.

Con Sonia una vez sonié,
Y sus juegos fatuos del amanecer,
Cual conejo rebuzné,
Debatiendo entre un queriendo y el querer.

Fueron muchas las mujeres,
Haber y por habidas,
A las que dediqué mis letras,
Mientras imitaba a Sabina.

Con eso pude comprender,
Por qué el hombre del traje gris,
No tenía a su lado una belleza,
Tan sólo le quedaba un Bombín

Sabina de mis amores,
Canciones de mis pasiones,
Si el hombre del saco te tiene,
Que no derribe tus canciones.

Tú con tu pequeña guitarra,
Me enseñaste a través del tiempo,
Tú muchachito sin armas,
Gracias a ti yo aprendo.

Te encuentro tras mis poesías,
Encajado entre puntos y comas,
Dedicadas a María
A mi madre, a mujeres sin ropa.

Mi inspiración cuando llega,
A través de inquietantes sonatas,
Siempre es para las mujeres,
O para mí, pues soy ególatra.

Dentro de sesenta años,
Cuando viva en una tumba,
Quiero que me encierren solo,
Con mi libro de poesías y esta rumba,
Sin mujeres,
A las que dediqué,
Mis canciones,
Con las que un día soñé.

Sabina de mis amores,
Canciones de mis pasiones,
Si el hombre del saco te tiene,
Que no derribe tus canciones.

Tú con tu pequeña guitarra,
Me enseñaste a través del tiempo,
Tú muchachito sin armas,
Gracias a ti yo aprendo.

Te encuentro tras mis poesías,
Encajado entre puntos y comas,
Dedicadas a María
A mi madre, a mujeres sin ropa.

Al vous-parlez

Bueno, esta poesía se la dediqué a una amiga mía. Espero sea de vuestro agrado^^

Ojos de ciencia-ficción,
Con pestañas que a las musarañas,
Enredan a la libertad.

Octarino es tu color,
Verde jade, color de la magia,
Para en las noches volar.

Bucles a lo caracol,
Enrollado y sin planchar,
De gitana, de mujer morena,
Andaluza, lozana ideal.

Traje blanco de croché,
Desbordado con hilos de rosa,
Despintado con manchas de té.

Sevillanas del Palé,
Bailabas con sonrisa en la cara,
Y tacones rojos macramé.

Y con tus ojos verdes sierpe,
Escuchando por la nariz,
Sonriendo indulgentemente,
A un amor con cicatriz,
Que en las nubes escuece.

Virando en los caudales,
De una tormenta de amores,
Con agravio de postales,
De un rosal sin florecer.

Y si te ríes lloras siempre,
Con las puntas de los pies,
Inteligente eres una mujer demente,
Que se le olvidó querer,
Como se quiere a la gente.

Tienes nombre de mujer,
De montaña, de clase, de España,
De quejido, de frutas de miel.

Yo te adoro al vous-parlez,
Desnudándonos con las palabras,
Salpicándome de tu hiel.

A Ringo le dijiste no,
Con Lennon negaste jugar,
Nuestro Paul estaba casado,
Y conmigo pensaste en amistad.

Pero el deseo de escalas grises,
Se vuelve multicolor,
Si pensamos en todos los matices,
Que nos ofrece una flor,
Cuando se abre al oírte.

Queriéndote en las noches,
Soñando por las mañanas,
Deseando tus reproches,
Y tu cuerpo de lambada.

Y si te digo sin rodeos,
Yo contigo quiero hablar,
Que amanezca en tu cama de maderos,
Y nos volvamos a acostar,
Si te digo te quiero.

¿Por qué no sé lo que escribir?

Preocupado anduve esta noche de tal forma que mis inquietudes fueron expresadas a mis amigos. No tenía inspiración ni musas a las que dedicar poesías y por tanto no podía escribir. Xente tuvo la respuesta al decirme que escribiera sobre no poder escribir y bueno, esto es lo que ha salido.

¿Por qué no sé lo que escribir?

Soy un vago amigo del dios de la mano caliente,
Como loco buscando en los tuentis la inspiración,
Tengo fama de buscar pezones de fe intransigente,
Con las aguas calientes el frío viene del balcón.

Después de cuarenta y una fotos sigo sin mojarme,
Lluvia de coca-cola escarchada retumba en mi voz,
En pantalla más niñas y niñas más vagas que bajas,
Sigo así buscando a la que exima a mi redención.

Cambiando los nombres apocopados por hipocloritos,
Para así poder acortar cariño por amor,
Cinco minutos de brasas calientes con carne a trocitos,
Y en mi mente de nuevo saliente una nueva canción.

Poesía dime tú a mí,
¿Por qué no sé lo que escribir?,
Ni saco sonetos,
Ni versos del cajón,
¿Por qué tú no me diste inspiración?

Cuando quiero un alejandrino no me viene nada,
Sin embargo si miro a tu boca me ponga a contar,
Tres sílabas pegan con dos que van encadenadas,
A la silla al lado del baño para reposar.

Si replico canciones al viento vienen melodías,
Que al verme se giran corriendo para salir de allí,
Cuando estoy contento escribo en prosa y  tal vez poesía,
Cojo pluma y tintero mientras pique la nariz.

Escalando escalones en pilas de folios tachados,
Creando planetas con pelotas de papel,
Al final solo queda en el pozo un folio arrugado,
Esperando a su musa me mira otro blanco café.

Poesía dime tú a mí,
¿Por qué no sé cómo salir?,
Ni hilar las palabras,
A una musa carmesí,
¿Por qué tú me robaste el pedigrí?

13-05-2010

Yo quiero una Megan Fox

Bueno, qué decir del título si todos los hombres queremos una como ella.

Yo quiero una Megan Fox

Que me tiemblen las piernas,
Y poder tiritar de dolor,
Lo que quiero es,
Una mujer sin prendas,
Llamada Megan Fox.

Yo no quiero vivir solo en la noche,
Sin nadie a quien poder despertar,
Lo que quiero es,
Que me llenes de reproches,
Y sobre la cama exhalar.

Princesita de cuentos de mayores,
Muchachita sola en el balcón,
Yo te quiero y,
Quiero que te enamores,
Esta noche de mí, Megan Fox.

Yo no quiero ni rubias ni mulatas,
Con maletas pa’ viajar de aquí allí,
Lo que quiero es,
Vecinas mojigatas,
Y esta dentro de ti.

Pero tú ni siquiera me conoces
Ni embriagarte por esta poesía puedes,
Porque soy un mendigo de la noche,
El que sueña sin decirte lo que quiere.

Que me roces con fauces de felina,
Con tu mirada de gatita del peñón,
Lo que quiero es,
Tus labios de aladina,
Mi pequeña Megan Fox.

Yo no quiero cuerpos esculturales,
Que viajan sin mapas del lugar,
Lo que quiero es,
Tus tatuajes carnales,
Y tus labios de sirena de mar.

Pelo negro ondeando largo al viento,
Vaqueritos apretados de charol,
Yo te quiero y,
Para nada lamento,
Desnudarte a ti Megan Fox.

Yo no quiero niñas tontas de pupitre,
De alcobas que bajan a tender,
Lo que quiero es,
Que por las noches me excites,
Y sobre tu pecho nacer.

Sonrisitas de cámaras de humo,
Baladitas de noche en un colchón
Cuerpecito del delito de algunos,
De todos eterna pasión.

Que charles mientras me provocas,
Que tu piel esté junto a mi pasión,
Lo que quiero es,
Que me comas la boca,
Y otras partes de mí, Megan Fox.

Yo no quiero lunas derretidas,
Reflejadas en un amplio jardín,
Lo que quiero es,
Tu olor de mujercita,
Y tu aliento carmesí.

Diosa de las musas de Hermes
Alumna de la escuela de Hyperion,
Yo te quiero y,
Lo sabes y asientes,
En mi imaginación Megan Fox.

Yo no quiero tachuelas de gomas,
Forradas de un dulce celestial,
Lo que quiero es,
Pasear contigo en Roma,
Y en el Vaticano juntos gritar.

Que te quiero desde lo más adentro,
Que te amo más por dentro que por fuera,
Si me dieras una vida sin aliento,
Gastaría mi saliva y lo que quieras.

La mujer más bella del mundo de acción,
La mujer de la tele más guapa,
El mejor cuerpo no es de mulata,
Tu mejor sonrisa, Megan Fox.

11-5-2010

Camarera del Montjuic

Bueno aquí les dejo otra pequeña poesía a petición de mis amigos y claro está con todo mi placer a la mujer de detrás de la barra que tantas largas esperas ha transformado en pequeños minutos.

Camarera del Montjuic

Donde el agua sale de su tronío,
Allí en el monte de lo judíos,
Con su castillo de arcas de plata.

Puedes tú encontrarte con ella,
La dama rubia de las querellas,
Cuando al Montjuic vas a dar la lata.

Cuando tienes el estomago lleno,
Y tus amigos dicen con recelo,
Vamos muchachos que el hambre apremia.

Tú sin querer llevarte nada a la boca,
Corres corriendo porque ya toca,
Cantarle a la del bar Dos Gardenias.

No era fea ni de mal parecer,
Pelo rubio y su piel,
De marfil deshojado.

Esos ojos te podrían decir,
Si te miran a ti,
Quédate a mi lado.

Detrás de esa barra reparte amores,
Pizzas, comida mejicana y dolores,
A los que rechaza con la mirada.

Nosotros todos mirando embobados,
Como se mueve de lado a lado,
Buscando la comida reservada.

Camarera más guapa en un bar,
Nunca ha habido ni habrá,
Aunque sueñes despierto.

Las noches las pasamos allí,
Todos en el Montjuic,
Aunque no estemos hambrientos.

Patatas fritas con alioli,
Filetes rusos de la oveja Dolly,
Y para mí un pollo caponato.

Quédate un rato con nosotros,
Carita dulce de tus devotos,
Deja la barra libre un rato.

9-5-2010

Podría haberla escrito el mismo Sabina ya que misteriosamente si la cantáis como Por el Boulebard de los sueños rotos, sale y todo.

¿Quién eres? (poesía a Milady)

Bueno, esta poesía está dedicada a una completa desconocida, ya que la inspiración puede venir simplemente de una foto, de una sonrisa o de lo que harías con aquella persona que está detrás del papel. ¡Milady, te encontraré!

¿Quién eres?

Éste mi bote de sueños,
Que surca los mares,
En las noches nubladas.

Arribando a buen puerto,
Sogas en cornamusas,
Llegando a tus caladas.

Busco en el tambucho,
Un cabo más grande,
Para tal calaje.

Tu sonrisa es profunda,
Pero no tengo anclas tan grandes,
Para poder quedarme.

Gafas que van a juego con trajes cortos,
Con sonrisas nimias de las noches de Oporto.

En tu mano un buen vino,
Que te trajo un albino,
Un chaval, un don nadie.

Somos mil tus esclavos,
Sólo me rima nabo,
Quiero servirte a mi aire.

Sólo tengo dos datos,
Sólo tres garabatos,
Apuntados a goma.

El primero es tu nombre,
El segundo se esconde al ver,
Tus columnas de Roma.

Pelo largo y negro con carne morena,
Manos de un caliente que nos quitan las penas.

Estás en las fotos,
En boca de la gente,
En piernas de nadie.

Todos los caballeros,
Más grandes, más sinceros,
Hemos pensando en amarte.

Conformo yo a mi cuerpo,
En no conocerte nunca,
Ni siquiera en la noche.

La distancia es fiel amiga,
Ignorante y testiga de lo que te haría,
Sin pedirte reproches.

Halos de humo corren las fotos que echas,
Alcohol y cañitas tus bebidas acechan.

Eres afrodita,
Que muere y resucita,
En mi cama por las noches.

Eres selenita,
¡Ay! luna bendita,
Te asomas y te escondes.

Eres Atenea,
Artemisa y Morfea,
Panteón de las diosas.

Eres ignorante a todo este poema,
Más que horrenda, tú,
Eres preciosa.

Sonrisas calientes en baños de acera,
Pareces fogosa con más calor que una hoguera.

Y si acaso el destino,
Tal vez incluso el vino,
O el aburrimiento.

Te lleva este manuscrito,
Por la mañana escrito,
Rubricado a destiempo.

No dudes en buscarme,
En castillos difusos,
En minaretes rojos.

En discotecas aisladas,
En enfermerías renovadas, en salones,
De mis casas de antojos.

¿Por dónde te escondes niña coqueta?
Mientras escribo versos, mientras pienso en la letra.