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Pequeñas obras de teatro.

Siempre serás mi pequeño amigo

Aquí os dejo mi primera incursión al mundo donde el telón sube, el foso espera en silencio y los cánticos de “mucha mierda” dan suerte. Desde los palcos espero disfrutéis de mi primera obra de teatro.

SIEMPRE SERÁS MI PEQUEÑO AMIGO

Creo que para esta obra necesitaremos constantemente una tela traslúcida con la cual mediante una luz se puedan proyectar sombras. La tela estará puesta en el fondo del escenario y allí pasarán sucesos… (no sé si me explico)

PRIMER ACTO

En el escenario un banco de un parque y un adulto, AGUSTÍN, sentado solo.

Agustín

Todo comenzó con Edgar y acabará con él. No recuerdo mucho de mi vida antes de Edgar… Bueno, a decir verdad recuerdo algunas cosas: el jardín cubierto de Gnomos de la señora Martínez y cómo se cabreaba cuando lo pisábamos a la vuelta de la escuela. Pero ese olor a hierba recién cortada volvía a los niños locos de remate, ese olor era diversión, béisbol, fútbol, incluso amor detrás de los setos. Recuerdo también las viejas películas del oeste que veía con mi madre en el cine de verano mientras comíamos kilos y kilos de pipas, adoraba esas sesiones dobles. Aún tengo el sabor del primer beso en mis labios, en los baños de la piscina municipal con la bella Susana, era la chica más guapa de la barriada y tuve una erección de caballo, lástima que solo teníamos catorce años y yo pensaba más en el fútbol que en las mujeres, si no podría haber sido una gran tarde aquella. Pero de todas las cosas la que con más claridad recuerdo es el miedo que le tenía a mi padre. Llegaba borracho a casa y después de pagarlo con mamá a base de chillidos venía a mi cuarto. Yo corría a esconderme debajo de la cama, con Edgar como único compañero. Mi pequeño peluche, mi protector, mi amigo. Él me protegía de papá hasta que un día papá desapareció de nuestras vidas. Edgar me decía que había sido gracias a él y yo nunca dudé de su palabra.

Mientras el hombre le cuenta al público todo esto, detrás del panel se deben ver sombras que por orden serán “la señora Martínez regañando”, “dos niños jugando al béisbol”, “un pistolero disparando y una persona muriendo”, “un beso de dos niños”, “ un padre con una botella en la mano irrumpiendo en un sito, el niño se agacha y se ve la silueta de un osito de peluche haciéndose cada vez más grande, no será difícil hacer con una luz, hasta alcanzar el tamaño humano”).

EDGAR (un actor disfrazado de oso de peluche) entra en escena y se sienta en el banco con AGUSTÍN.

Agustín

Hola Edgar, estaba pensando en voz alta de lo mucho que me ayudaste con lo de papá. Gracias a ti logramos salir adelante mamá y yo. Cierto, mamá nunca debe enterarse de que fuiste tú el que hizo desaparecer a papá, pero lo hiciste muy bien, Edgar. (Edgar lo manda a callar.) Vale, me callo. (calla y mira hacia otro lado) Aún recuerdo cuando te conocí, ¿te acuerdas, Edgar? (el oso asiente).

Ahora la idea es que nieve mientras pasa, que caiga del techo, en la escena necesitamos un árbol de navidad, se realizará desde delante a un lado del banco donde se sientan los protagonistas. La idea es que el decorado lo vayan poniendo gente que va vestida con unas mayas negras, es decir enteros de negro, más tarde explicará el porqué, hombres oscuros.

Agustín

Era Navidad, una de tantas otras, y para mí, Edgar, era igual de emocionante que todos los años. Papá y mamá aún eran felices y yo era aún más feliz. Tenía seis años, tal vez un poco mayor para un regalo como tú, pero bueno, las cosas inesperadas que van en sentido contrario al resto del mundo son las más brillantes, como tú.

ESCENA DENTRO DE LA ESCENA

La escena se ilumina con los focos y el resto de la escena anterior se queda a oscuras menos un gran foco que ilumina a Edgar y a Agustín. En la escena hay un árbol de navidad, y la nieve cae, dentro de escena un niño en el suelo (AGUSTÍN NIÑO) y una MADRE de pie.

Agustín niño

Mami, mami, ¿los reyes magos vendrán esta noche?

Madre

No, Agustín, los reyes magos aún están por el desierto con los camellos y me temo que tardarán un poco más.

Agustín niño

Vaya con los reyes, para el año que viene les compraré un coche para que vengan más rápido, ¿tú me ayudas?

Madre

Claro, Agustín, un coche con seis ruedas, así podrán venir corriendo a traerte tus regalos.

AGUSTÍN NIÑO ríe ilusionado. Madre e hijo se ponen a jugar juntos en el suelo con un par de coches, la escena se vuelve más oscura quedando solo el foco que ilumina a nuestros protagonistas en el banco y la luz del árbol de navidad.

Agustín

Recuerdo que vivíamos aún en la casa de Barcelona (Agustín se acerca al árbol de navidad mientras lo sigue Edgar, ambos iluminados por el foco), el árbol nos lo regaló la abuela poco antes de dejarnos para vivir aventuras allí en el cielo. (se acerca al árbol y lo toca)

Se ilumina a Agustín niño y a la madre, Agustín niño mira al árbol que está tocando su “yo” mayor.

Agustín niño

Mami, ¿qué le pasa al árbol? Se mueve…

Madre

No le pasa nada, Agustín, son los hombres oscuros.

Agustín niño

(asustado) ¿Qué son los hombres oscuros? ¿Son malos?

Madre

Oh, por supuesto que no, son los que hacen que el mundo se mueva, las hojas de los árboles las mueven ellos, hacen que el paisaje que vemos esté siempre en continuo cambio. Ellos empañan las ventanas cuando hace humedad y hacen que el sol salga todos los días, incluso ponen las calles por las mañanas para que cuando despiertes puedas andar de un lado a otro. Y lo más importante, despiertan a la ciudad para que empiece otro nuevo día.

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