Archivo del Autor: Melwin Metal

Acerca de Melwin Metal

Estudiante de arquitectura que se muere por dibujar.

Aprendiendo de Alberto

Anuncios

Lollipop Burguer 2

Me aventuro en este reto del Salón de Mi Casa, no sé qué tal se me dará, pero espero no bajar el nivel que se ha establecido.

Zaida, 22 años

Universitaria

31 de octubre de 2010

Primer día de la infección

Otro día como todos los demás. A veces me pregunto si esta es la vida que deseo, es la celebración de Halloween y me veo como el resto de días de la semana, agobiada por los trabajos y sin tiempo para mí. Y para colmo esta noche cenaré lo mismo que todas las noches desde hace una semana… hamburguesa del Lollipop Burger… No son malas hamburguesas pero comerlas a diario hace que las esté empezando a aborrecer. Apenas pruebo bocado cuando suena el teléfono.

— ¿Sí? Hola mamá… Sí mamá, estoy comiendo bien… No mamá, no estoy comiendo comida basura como suelo hacer habitualmente… No sé cuándo podré ir a casa, estoy muy liada últimamente… Vale mamá, yo también te quiero.

Siempre lo mismo, se preocupa demasiado. No me gusta cuando la gente anda preocupada todo el tiempo y menos si eso quiere decir que la causa de la preocupación soy yo. La vida sería mucho más fácil sin mi existencia, sería una preocupación menos para las personas que me rodean y que ya tienen suficientes problemas. Pero bueno, como el suicidio nunca ha formado parte de mis intereses intento combatirlo haciendo lo más feliz posible a quien me rodea, aunque eso suponga un aislamiento permanente.

Olvido mi cena y continúo trabajando delante del ordenador. Menudo atraso para el hombre, estoy convencida de que los ordenadores más que adelantar trabajo lo atrasan, todo era más rápido y sencillo cuando sólo había lápiz y papel, pero bueno, estos son los tiempos de hoy, en los que todo está informatizado y los ordenadores nos controlan. Debería tacharme de hipócrita, y más aún cuando es el ordenador una de las pocas cosas que me comunican con la vida real, con mis intereses y con las personas que me importan. Cada día varias ventanas de Messenger y música bastante diversa (desde Guns N roses hasta Emilio Aragón) invaden la pantalla de mi PC junto con las ventanas de trabajo. Parpadea una de esas ventanas.

— Hola princesa, ¿otra vez trabajando?

— Sabes que sí, el pan de cada día. ¿Y tú? ¿Vas de fiesta de Halloween? Me han dicho que el disfraz de Bob Esponja Zombi es lo último este año.

— Sólo si sales conmigo esta noche. Podrías ir de Caperucita Zombi, o de cualquier disfraz que implique minifalda.

— Sé lo que pretendes, pero ni tengo piernas que enseñar ni forma de recorrer 400 km antes de las 00:00.

— ¿No tienes piernas? ¡Es ideal! El disfraz perfecto de zombi. Y no me importa si celebramos Halloween un día después.

— Siempre me haces reír, pero bromas aparte. Sabes a lo que me refiero… Hoy no podrá ser, quizás el año que viene pueda ir contigo. Conviértete en el Bob Esponja putrefacto que llevas dentro y diviértete con tus amigos, y recuerda, bébete alguna cerveza a mi salud.

— Eso está hecho, pero se te acumulan las que te tienes que beber a mi salud. ¡Tienes que salir más! Adiós y suerte con el trabajo.

— Adiós y suerte con la resaca.

No me asusta la soledad, a veces incluso es reconfortante, pero el no contacto con la humanidad quizás acabe por llevarme a la locura. Miro por la ventana, todo el mundo está disfrazado, divirtiéndose, asustándose unos a otros a modo de broma. Menuda envidia… Pero bueno tengo que trabajar. Sigo trabajando automáticamente, con la mente casi en blanco mientras Needles suena de fondo.

De repente suena un grito que me hace dejar de trabajar y mirar por la ventana. Todo se ha vuelto más oscuro, apenas se distinguen cuatro figuras humanas. Parecen tres chavales disfrazados de zombis y una chica de novia cadáver. La voz que ha gritado es la de la chica que huye de sus tres amigos. Es increíble lo bien caracterizados que están, ni para las películas los maquillan tan bien. Tendrían bastante futuro actuando de zombis de reparto, se mueven que da miedo, tan real…

Vuelvo la mirada a la pantalla que se ha quedado oscura, aparece mi reflejo, tengo bastante mal aspecto, estas ojeras de no dormir cada día están más marcadas, quizás ni si quiera necesite disfraz. Tengo demasiado sueño, espero no quedarme dormida sobre la mesa como otras veces…

Continuará…

Lo que escondemos bajo el sombrero

He realizado este dibujo para presentarlo como mi propio autorretrato según los personajes de Alicia. Más que por una cuestión de sexo, o de aspecto físico, me siento identificada con el Sombrerero por su personalidad, por lo que verdaderamente esconde bajo una fachada de hombre perturbado y loco. Personaje que bajo el sombrero recoge un mundo diferente al del resto, desordenado, pero que para sí mismo contiene una lógica y una imaginativa incuestionables. El sombrero es lo que esconde en la cabeza, las ideas, las obsesiones, las propias creaciones. En mi caso ese sombrero está lleno de planos y conocimientos propios del arquitecto, pero a la vez deja un espacio muy importante para creaciones de todo tipo y de cosas hechas con las manos. Las gafas que sostengo es la tapadera, la forma de ocultar todas esas cosas que se me pasan por la cabeza y por las que podrían considerarme una loca, pero que el Sombrerero no se avergüenza de mostrar en cada momento, es por eso que hago el gesto de quitármelas y mirar de forma segura. El bigote dibujado sobre la cara es un acto de rebeldía, de defensa de las propias ideas. La taza…, la taza no está llena de té, sino de café, que es lo que me mueve en el día a día, mi propio estimulante para crear. Y para terminar, el que Alicia aparezca llena de café, casi desdibujada e irreconocible es el cambio en la historia, y en como el protagonista de una trama no está decidido, sino que depende de las ganas, de la ilusión y del esfuerzo que cada uno pongamos de nuestra parte para llegar a la meta.

Acuarelas y rotulador negro para el bigote.

Aquí el enlace a DeviantArt:

http://elsalondemicasa.deviantart.com/art/What-we-hide-under-the-hat-166349196

Dibujo inacabado en el salón de mi casa

Nunca mejor dicho, un dibujo inacabado de manera triple en el Salón de mi casa. Cuando lo termine lo subiré entero. Es una de las tonterías que hice esta semana santa (si hay más, ya las subiré poco a poco y así me hago de rogar XD).

Horror como se corría la tinta XD