Breve reflexión sobre mí.

A veces me pregunto que pensarán de mí cuando tengan que estudiar alguna de mis obras o descubrimientos en los institutos y colegios. Me pregunto que pensarán de ese hombre que está en la foto algo extraño pero bien agraciado. A todo ellos le recomiendo que den rienda suelta a su imaginación, que me pinten de cabrón, de bondadoso, dios en la tierra, soberbio, egocéntrico, tonto, habilidoso, dotado o incluso que se inventen palabras y piensen que realmente soy un completo fantasimegacuasizopenjauer que al fin y al cabo es lo que somos todos en algún momento de la vida.

No soy muy alto, puede que lo justo. Solo conozco a dos mujeres más altas que yo. Sin embargo, sí soy delgado, solo conozco a dos hombres más delgados que yo. Dicen algunas lenguas que el estrés de mi juventud me hizo tener canas  antes que el resto. La verdad es que siempre las tuve, aunque con los años eso ha ido en aumento. Por otro lado tenemos que nací antes de tiempo, meses antes y según dicen, mis ojos no adquirieron igual color. Dando como resultado una pupila de tonos verdosos y otra de tonos marrones.
¿Músculos? Pues no, soy un caballero esbelto al que se le olvidaron poner la base de proteínas que asienta en sí misma toda la estructura muscular, aunque tengo algunos más afilados que otros, véase el caso de la lengua.
Mi don para la dicción oral deja mucho que desear ya que habitualmente me pongo nervioso en las grandes aglomeraciones cuando debo de ser yo, sobre una cátedra, el que exponga una idea propia, ideas de otros o cualquier absurda cuestión. Supongo que por eso me dotaron en la fábrica en la que construyeron mi precioso intelecto con una capacidad un poco superior a la habitual para poder expresar con la escritura lo que con la voz no tengo cojones de decir. Sigo pensando que cualquiera que se esforzase un poco llegaría a escribir como yo, incluso mejor, pero es en las ideas donde reside la magia.
¿Todos somos igual de creativos? Lo dudo realmente, algunos tenemos ideas sublimes que otros jamás alcanzarán pero me esfuerzo en pensar que la creatividad se puede educar a través de la lectura, la imaginación y ¿por qué no? la soberbia de creerte superior ante algunas situaciones que te hacen actuar de aquella manera o de esta otra.
No soy nada del otro mundo a priori pero es mi compañía la que crea una adicción, si yo fuera el resto del mundo no podría vivir sin al menos hablar media hora al día conmigo mismo y pasearme por esos mundo de fantasía que me hacen evadirme todos los días de los problemas sociales que en estos tiempos nos acaecen y que en tiempos futuros nos acaecerán.
El amor me embriagó no pocas veces pero nunca tanto como para vivir en vilo por alguien constantemente. Tuve grandes momentos de austera soledad en mis pensamientos a los que miro ahora con felicidad. El cúmulo de sentimientos que te hace sentir una mujer es tan potente y grande para mí que acababa dejando atrás mi ego y dedicándome a una vida de vasallaje nada sano para lo conciencia de cualquiera. Al amor solo tengo que agradecerle la inspiración que me dio para continuar con pequeños y grandes proyectos y a perder el miedo a decir te quiero cuando es sincero y de corazón.
Evite siempre la política, así como adoraba los tejemanejes que no venían a cuento. A veces fui lo más insolente que podías encontrarte y en mis días malos mis comentarios eran más hirientes que sanadores, el resto de mi vida fui simplemente un cielo. A alguien como yo, pensaba, al que una parcela de ese misterioso mundo de los difuntos le esperaba, con su ayuda de cámara y sus minaretes, gracias a las buenas acciones que cometí.
Se me tachó de demasiado bueno, de ser gran amigo, único, confidente, mono ( en el sentido más alejado de los árboles y más cercano a la belleza), atractivo, elegante, gilipollas, tonto, inteligente, encantador, escrupuloso, cabrón, mala persona y buena gente entre otros muchos apelativos sin descartar el de ambicioso.

Todo por lo que me sentía atraído trataba de reproducirlo a mi manera quedando así que toqué muchos palos de las artes y las ciencias. Fui un poeta mediocre con algunos versos buenos de amor, escritor de baratillo en mis ratos libres, guionista de cortometrajes que pasaran sin pena ni gloria. Escribí para hacer radio, teatro incluso en el comic me aventure. Actué cuando pude y alguna que otra escena dirigí. Aprendí algunos de los  misterios de hacer cine, radio, verso y prosa incluso a pintar orgasmos. También me versé en el amor, el odio, la soledad, la compañía, las lágrimas y las risas. Me inmiscuí en hacer letras para canciones pues talento para la música no tengo, y escribí varios versos que podrían ser cantados. Estando en guerra con mi corazón escribí además de estando en paz.

No puedo dejar atrás lo que viene a ser mi trabajo, la salud, en la cual comienzo mis pinitos de investigación en el año 2012, poco antes de que se acabe el mundo una vez más. La investigación, la ciencia, es mi pasión y espero que algún día sea una de mis líneas de trabajo, poco a poco metiéndome en este mundo podré realizar estudios algo más que irrelevantes para el conocimiento en las áreas de salud y específicamente en enfermería. Donde el trato con el paciente es la forma más calida de agradecer el trabajo bien hecho, y una sonrisa de cualquiera de ellos después de realizar lo que tú solo consideras trabajo y que para ellos es la cálida atención que necesitan en un ambiente frío y hostil como un hospital, les da la vida. La sangre y la cirugía siempre serán mis pasiones más suculentas. Exceptuando las mujeres que siempre serán las más comestibles
Aprendí de las ciencias todo lo que pude y de las letras, concretamente antropología, todo lo que mi tiempo me permite, me permitió y me permitirá, sin descartar seguir hacia delante en ambos ámbitos ya que un ser sin inquietudes en la vida aun no ha encontrado de verdad su sitio.
Me puede el ansia por aprender, la curiosidad por saber y la satisfacción de conseguirlo.

Finalizando puedo decir que siempre hice todo lo que estuvo en mi mano para alcanzar mis metas, que nunca fueron pocas. Me embarqué en proyectos ambiciosos y difíciles tanto con las mujeres como con el resto de mi vivir, lo simple es aburrido y lo que fácil se consigue fácil se pierde. Viví a mi manera, a veces desdichada y a veces dichosa, siguiendo mis convicciones cual miura tira p´alante.  Intente siempre alcanzar el cenit del dolmen, la cumbre de la montaña, la punta de la pirámide. Siempre ambicioné lo que difícilmente me será dado pero gracias a esa ambición conseguí cosas impensables. Por tanto cuando me estudies, bien en una cátedra de una universidad, bien en los colegios o simplemente algún comentario por la calle de aquel hombre presuntuoso que siempre quiso más del mundo, espero que sepáis con esto un poco más de lo mucho que este guapo y apuesto tipo de pelo cano intentó seguir sus sueños.

Muchas gracias.

22-1-2012

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