La cabeza bien alta

El ser humano es curioso por naturaleza, por eso no entiendo a la gente que dicen “Hasta aquí, con esto tengo suficiente”. ¿Cómo vas a tener suficiente? ¿Hasta ahí abarca tu inquietud? No debería ser así, el conocimiento es maravilloso, la vida del ser humano es inquietud pura. Aprendemos a hablar, aprendemos los colores, a dibujar, a colorear sin salirnos de la raya, nos peleamos por el color carne, luego aprendemos a discutir, a pelear, a tratar con chicas, la fina ironía, a amar, a llorar, a recomponer el corazón una y otra vez. Aprendemos a ser padres, a educar, a envejecer….es un continuo. Pero hasta la gran y última aventura, que a todos nos espera más tarde o más temprano, debemos seguir con ganas de más y más. De sacar de paseo a nuestros instintos y perfumarlos al sol, de no dosificar los placeres y si podemos derrocharlos como dice la canción. ¿El mundo es finito? Amigos el mundo nunca es suficiente, y el cerebro humano es el almacén más grande que existe. No lo derrochéis con patochadas, dejad que las ideas nazcan por la noche y paridlas en un folio. Yo con gusto os ayudaré a que las deis a luz, como buena matrona de ese campo. El mundo nunca es suficiente.

La curiosidad es lo que me lleva a mil y un actos y ocurrió que una noche calurosa, no hace mucho, en una terraza, gozando de la buena compañía de una gran amiga a la que quiero bastante, me explico un gesto que daría sentido a grandes incógnitas de la vida. Resulto que a ella, se le ennarizó un estornudo, ya que es difícil que se te atragante algo que te hace cosquillas en la nariz. Entonces le dije que mirara a la luz, el estornudo es curioso porque tiene un reflejo fotosensible, y con luz, todo el mundo puede estornudar. Ella me contó entonces lo de las lágrimas. “Si miras hacia arriba, dejas de llorar, yo lo hago cuando es necesario” me dijo. Comprendí entonces cuan increíble es el ser humano, por qué siempre hay que tener la cabeza bien alta, por qué cuando caemos nos volvemos a levantar y alzamos el cuello hacia el cielo. Entendí porque no debemos pararnos sino alzar la mirada y seguir hacia delante, con las ropas raídas y restos de metralla en nuestro corazón. Por qué un no se puede transforma en un si, por qué un flor puede parar mil guerras. Una persona puede marcar la diferencia, podremos llorar ríos de sangre pero después cuando haya que seguir hacia delante, levantaremos nuestra cabeza, se acabaran las lagrimas, y emprenderemos un nuevo camino.

Porque todo en esta vida es dejar de llorar y caminar hacia nuestra última aventura y llegar allí satisfechos de nosotros mismos.

Alzad la cabeza y seguir por la senda de baldosas amarillas de vuestra alma, levantaos y despertad.

Muchas gracias por enseñarme a seguir.

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2 pensamientos en “La cabeza bien alta

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