El olor de tu recuerdo

Puede ser un día cualquiera, quizás acaba de terminar de llover y puedes oler ese ozono que muchos confunden con el “olor a lluvia”, tal vez alguien querido partió rumbo a otros lares o quizás simplemente estés paseando ensimismado en tus cosas cuando un olor llega a ti. No es un olor cualquiera, es un olor que sin quererlo eclipsa al resto y te ves ahí respirando, intentando averiguar de donde viene para seguirlo afanosamente, para abrazar a la persona que lo lleva en su piel. Ese olor ha llegado alguna vez a las narices de todos los seres humanos. Se metió por narices grandes y judías o por pequeñas narices de príncipes de otra época, incluso embriagó a Napoleón y cautivó a la mismísima Afrodita que pudo descubrir el verdadero amor tras un simple soplo de aire perfumado. Es el olor humano de ella, ese que te hace recordar tantas y tantas cosas en un solo suspiro. Una imagen vale más que mil palabras dicen habitualmente pero, y un olor, ¿no vale mas que mil imágenes? Un olor que estando a kilómetros y kilómetros de la persona a la que quieres te hace recordar todos los momentos vividos con ella, tanto buenos como malos. Las risas, los llantos, los enfados y las noches en el sofá viendo una película. Ese olor que te hace sentir por un momento que no está lejos y que te quiere, que por mucho que os separe tanto física como mentalmente tan solo es un sueño y la verdad esta más cerca. Un olor con el que puedes llegar a tocar el rostro, la piel, y los suaves vestidos de la persona a la que evocas. A veces es un perfume que vuela al viento hasta encontrar las puertas de tu nariz y llama receloso pidiendo cobijo y cariño, otras veces es como huele su pelo recién lavado cuando salía de la ducha y te daba un beso aun mojada. Cabellos donde estarías durmiendo una eternidad entera y un día. Otras veces es simplemente el perfume de su piel mientras te abraza en las largas noches de invierno. Cada persona huele distinta y cada corazón tiene su perfume. Algo que todos hemos vivido alguna vez, ya que todos somos capaces de distinguir el olor de esa persona tan especial. Un perfume que te transmite incluso el gusto dulzón de sus labios. Hoy paseando por la calle creí olerte y sonreí al recordar todo lo que nos une, después comprendí que era imposible y con las manos en los bolsillos seguí paseando comprendiendo que era tu alma lo que olía. El alma que siempre va conmigo y por las noches es mi guía.

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