He sido abducido XII

Seguimos viento en popa a toda vela. Después de una mar en calma, viene de nuevo el viento de levante que sopla fuerte en el mar de las palabras y nos trae otra nueva entrega de la serie que está dando el cierre por fin.

He sido Abducido XII

8.00 Otra vez el campo de rosas y la caja sobre el pedestal, otra vez el viejo cartel que reza “FOLLOW THE YELLOW BRICK ROAD” y aquella torre derruida. Escucho el sonido de mi alma atrapada, escucho el sonido de mis anhelos allí guardados, de mi vida en la tierra, de mis sueños y emociones.

9.00 Una mano me aleja de aquel sito de ensueño y me lleva a la realidad, a la asquerosa realidad del centro comercial, del mirador, de la cabra atada a la pared con sus alitas cartilaginosas, de Cobi durmiendo tan monísima como es, de las estrellas, de este asqueroso sitio del que no puedo salir. Miro a mi lado y veo a aquella mujer de ojos verdes durmiendo a mi lado con la mano posada en mí. Quizás este sitio no sea tan asqueroso. Respiro hondo y feliz.

9.30 He conseguido controlarme durante todo este tiempo por ser un caballero, pero con una mujer en tu cama es difícil controlar el instinto animal que posee al macho alfa. Recuerdo que la encontré en la ducha y luego me la traje aquí como pude, ella no habla, parece una niña pequeña que no recuerda nada, así que le dejé la cama para domir y luego me acosté en el suelo. Mi sonambulimo y ganas de mujer me debieron de traer a la cama durante la noche, algo inevitable por otra parte.

9.40 Me doy una larga ducha, y aprovecho para pensar un poco en qué iba a hacer con una mujer así, aparte de lo evidente.

10.00 Me pongo a preparar huevos con chorizo, que eso lo he podido aprender fácilmente y con lo buenos que me salen creo que se pondrá contenta.

10.11 El olorla despierta y corriendo me quita la sartén y se pone a comer, es como una niña pequeña vestida con una sucia ropa de a saber cuándo. Como de una forma más bestia que Trinidad y toda su familia juntos.

10.21 –T-ú e-r-e-sh-u-m-a-n-ac-o-m-oy-o –parece que no me entiende aunque le hable lento–. Y-ot-e-n-g-oc-o-l-i-t-a, t-ú c-o-n-c-h-i-t-a –nada, ni pajolera idea. Tengo a una mujer con el cerebro de Cobi y tan mona como él.

10.22 –Bueno, como no me entiendes, lo primero es lo primero. Te voy a llevar a asearte, que te canta el alerón más que a una mofeta en una feria.

10.25 Le abro la ducha 42 y la meto dentro, acto seguido cierro y espero a que ella solita entienda que tiene que ducharse. Mientras tanto espero fuera con Cobi sentanda en mi regazo. ¡Qué mona es!

11.00 Esta mujer no acaba, ya estoy empezando a cansarme, solo vivía mejor.
–¡Que voy que voy! –decido así entrar en la ducha y para mi sorpresa la muchacha de ojos verdes no está y en su lugar hay un gran hueco en la ducha que da a otra habitación.

11.02 Entro con miedito esperando que una bola gigante salga del techo y me persiga por todo el supermercado, pero gracias a mi látigo y mi sombrero me salvaría.

11.03 Mierda, no tengo látigo ni sombrero. Entro con más miedito.

11.04 Es una especie de laboratorio. Un cuartucho con multitud de objetos científicos cuyo nombre desconozco, como el astrolabio, probetas, mecheros bunsen, un miniparaguas, un plátano, doce bolas unidas sobre las que reza “made in china”, unos bocetos de Leonardo da Vinci y un poster de la Superpop entre otras cosas mucho menos científicas. Allí estaba la señorita con un libro en la mano, sentada en el suelo y completamente desnuda otra vez.

11.07 –Señorita, oiga, debe ponerse la ropa, ¿me comprende? Bueno, es igual, tampoco pasa nada. ¿Qué lees? –para mi sorpresa, además de que pasaba de mí como el resto de mujeres de la tierra (aunque esta no lo fuera), tenía un libro que conocía bastante bien.

–Eh, ese libro lo conozco, es el Micho 1. Quieres aprender a leer, ¿verdad? Está bien, yo te enseño, y cada vez que aciertes te doy un besito en los labios, verás qué bien nos lo vamos a pasar.

12.00 Oh dios, se me ha desmayado en pleno acto, digamos, práctico del idioma. Ya habíamos aprendido español, cubano, francés y estábamos aprendiendo el nativo de los misioneros. Nunca supe que con el Micho se pudiera llegar a tal grado de aprendizaje, pero se ha desmayado. Tal vez tenga una herida en la cabeza, porque del susto la he soltado y ha caído sobre el suelo vivo, y tal vez ahora esté inconsciente y sangrando. Tal vez.

12.10 Nada, nada, ni siquiera se me ha vuelto a caer, ni tiene otra herida en la cabeza. Ni que yo fuera tan torpe. Llevarla hasta la cama es fácil.

12.20 Pero el suelo está resbaladizo, y cualquiera se podría tropezar y que cayera de boca su carga contra una puerta. Menos mal que a mí no me pasa.

12.25 Nunca la llevaría arrastrando por las piernas para evitar que se caiga, y mucho menos darle otro golpe en la cabeza al doblar una esquina, por quién me tomáis.

12.30 Uf, por fin llego y la dejo suavemente en la cama. Con esa sonrisa tan guapa y toda rojita de sang… Voy a por algo para curarla.

12.33 Cojo papel higiénico y la envuelvo enterita como si fuera una momia, me esmero más en sus pechos, ya que parece que tiene frío. Espero que se cure con esto. Si tuviera una cámara a mano le echaba una foto de lo bien que me ha quedado.

12.34 La cabra voladora mira el papel higiénico con ganas. Espero que no se suelte y le dé por lamer sus heridas.

12.36 Desato a la cabra y me la llevo conmigo con gran esfuerzo, ya que está hipnotizada por la mujer y su envoltura, que supongo que para ella será muy sabrosa y comestible. La verdad es que mirando así yo también lo haría.

12.40 Bien, ahora estoy en el laboratorio sentadito, la cabra está atada con las bolas esas de made in china al cuello, no se moverá.

12.42 Está todo hecho un asco, debería limpiarlo un poco y ordenar los papeles, se ve que quien tuviera este lugar sería un poco guarro. Así que me pongo a ello.
13.51 Listo, he limpiado hasta a la cabra, me va a dar una pena comérmela luego, pero es que esta mezcla de agerul y cilit bang que guardo va como la seda. No veas como patina el suelo de limpio que está.

13.53 Y ahora a leer todos los archivos que hay por aquí, total, no tengo hambre y me da penita la cabra. Cuando acabe haré una buena comida.

13.54 Me siento en la mesa, quito todos los artilugios científicos y cojo el primer folio con letra de mujer, debe ser mariquita el hombre que estaba aquí, eso explica la cantidad de objetos fálicos.

15.00 Vaya, Mar Saknusen o Marty, el tío que me ayudó gracias a sus intrucciones a salir de la jaula, es el que ha construido este refugio hace muchos muchos años. Debo encontrarle, quizás la muchacha pueda olerlo y por eso llegó hasta aquí.

15.01 Me ruge la barriga, creo que la cabra va a terminar sus días en mi estómago. Voy a ver si la chica de ojos verdes quiere algo de comer.

15.02 Me deslizo suavemente por mi suelo limpio como si fuera un ángel y llego al mirador.

15.03 Aquí pasa algo raro.

15.04 Dios, la chica no está en la cama, eso es lo que no me cuadra.

15.07 Nada, no la encuentro, espera, en el suelo hay algo una mancha de sangre.

15.07.20 Me acerco y algo me cae encima y me duerme con un olor a mujer.

17.06 Despierto atado a la cama, mis extremidades están atadas a los cuatro extremos de aquella estructura.

17.07 Ya sé, ahora viene la tía buena, estoy en un sueño así que me relajaré y disfrutaré.

17.08 Ahí aparece, es la chica de ojos verdes.

–Bueno, ¿qué vas a hacerme hoy? Tengo que reconocer que mi mente ha creado una imagen perfecta de ti.

–¿Quién eres?

–Soy un tipo con suerte.

–¿También te han abducido?

–Vaya, sabía que te daría las facultades del lenguaje en mis sueños, pero no que me cortaras todo el rollo. Esto empieza a no molar.

–No es un sueño, imbécil, soy Mar Sakunsen.

–Perdona, pero Mar Saknunsen es un tío, no me vengas con tonterías, subconsciente malo, subconsciente malo.

–Está bien, ahí te quedas hasta que respondas a mis preguntas, volveré luego.

17.18 Vaya, parece que esto no es un sueño erótico, ni siquiera un sueño pornosabático, es mucho peor, es la realidad.

17.19 Me revuelvo en la cama, pero nada, las cuerdas están muy bien atadas.

17.20 Cobi entra en el mirador y me mira en forma de cariñoso saludo.

17.22 –Cobi, muerde las cuerdas.

17.23 –Cobi, cuerdas morder tú.

17.24 –Cobi, haz ñiñiñiñi con los dientes en las cuerdas.

17.25 –Ni siquiera vas a desatar a la cabra, ¿a que no?

17.30 Eso, súbete y cágate en mí para variar, se ve que me quieres. Lo mismo está marcando su territorio para que la cabra deje de mirarme.

17.31 Bueno, lo único que faltaba era que la cabra se meara en mí, menos mal que la tengo atada. Está bien, piensa, piensa, has visto Macgyver siete veces.

17.42 ¿Por qué nadie tiene una goma a mano cuando hace falta, ni siquiera un lápiz ni un clip?

17.45 Ya lo tengo, mearé en las cuerdas y se volverá más deslizante, así podré salir. Comienzo con mi tarea.

18.07 Por fin lo he conseguido, he hecho pipí sobre todas las cuerdas, no quieres saber cómo llegué a las de las manos.

18.08 Las puertas se abren.

–Vaya, serás asqueroso.

–Solo quiero hablar, señorita Marty.

–Y has tenido que mearte como un bebé, ¿no?

–Lo vi en un documental de tiburones.

–Está bien, pégate una ducha y cuéntamelo todo.

22.00 Se lo conté todo.

–Muy bien, otra abducción por error te ha traido aquí.

–Pero señorita Mar, tienen demasiados humanos como para ser un error, ¿no?

–No creo que sea a propósito, solo que ya que los tienen los usan como empleados.

–¿Sin embargo si roban otras especies de otros planetas no?

–Sí, con total certeza, como que usted mismo las vio según me ha contado.

–Sí, así es, ¿y usted la memoria cómo la ha recuperado?

–Me debí dar un golpe, me desperté con sangre.

–Vaya, lo siento, este sitio es muy traicionero.

22.30 Hablamos un poco más de los pasos a seguir, pero nos encontramos igual de perdidos que al principio.

22.36 –No tenemos instrumental para defendernos, no podemos bajar ahí y pretender salvarlos a todos sin protección, y luego está eso de las puertas que no se abren.

–Sí, tienes razón. Oye, aún tienes el pelo mojado, toma la toalla y sécate, anda.

22.36.05 De pronto tengo en mis manos lo que tanto he anhelado desde que llegué a este maldito lugar, el instrumento que nos ayudará definitivamente a salir de aquí. Es esponjosa, es grande, suave y rosa. Tengo la toalla.

23.05 Paso bastante tiempo con Mar gritándome al oído, pero necesitaba contemplar aquel artilugio. No diré que no lloré, pues no todas mis lágrimas son amargas.

23.06 –¿Por qué lloras, qué te pasa, me escuchas?

23.07 –Creo que sé cómo salir de aquí.

–¿Cómo?

–Con esto, Marty, con esto –aún sostenía en mis manos la toalla.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s