He sido abducido XI

Poco a poco el círculo se va cerrando en torno a nuestro protagonista, pero ¿qué hay de los secundarios? Ellos también tienen su propia historia.

He sido Abducido XI

Querido Diario:

He tardado varios días pero acabo de llegar a una conclusión que puede significar un hito en la historia de los campos de maíz y las señales en el trigo. El descubrimiento más grande desde Roswell (Nuevo Méjico). ¿Que eso nunca pasó? Sí, claro… nunca pasó… también creemos que bebemos agua libre de partículas nocivas y que las depuradoras sirven para algo. Pero nada más lejos, lo cierto es que lo de Roswell pasó (vale, tal vez los extraterrestres no chocaron contra el desierto, quizás vertieran sólo sus residuos, originando un montón de caca espacial, la cual estuvimos analizando durante años y de la cual sacamos tecnología como el DVD, el iPad y la Playstation 3), el agua que creemos que bebemos, no es literalmente agua y las depuradoras son grandes almacenes del gobierno para guardar los mejores secretos de estado (con ese olor a mierda cualquiera lo pensaría) y yo creo que he sido abducida. Gracias a Dios tengo mi moleskine de bolsillo como el gran Henry Jones y así podré escribir rápido mis vivencias.

Día 1- Acababa de publicar un informe sobre abducciones en un blog de moda de Internet. Le había pedido el favor a un buen amigo mío con el que jugaba a los médicos cuando era pequeña y él, sin pensárselo dos veces, lo subió a la red. Causó tal revuelo que las visitas de la página subieron como la espuma de la cerveza de mantequilla bien templada. Lo cierto es que eran personas mentalmente divergentes (locos) que confirmaban mi hipótesis sobre las abducciones y como a los borrachos y a los niños decía un loco de la Biblia que había que hacerles caso, empecé por hacerle caso a los locos. Para confirmar mis hipótesis nos dirigimos mi equipo de investigación y yo (dos tíos más) a una base petrolífera llamada Kansas, en el océano Pacíndico (que es la unión de los dos océanos, bastante pequeño la verdad ese océano) llevamos con nosotros instrumentos de la época colonial (es decir, de Cristóbal Colón) tales como el astrolabio. Nuestras hipótesis fueron confirmadas al momento, sólo hizo falta refractar la luz del sol en un preservativo y que ésta diera a una lupa de tres aumentos, el astrolabio hizo el resto. Era real, la órbita de la Tierra había cambiado mínimamente por culpa de las petroleras y su afán de perforar una y otra vez el lecho marino, y perforar y perforar…

Contenta como estaba por el descubrimiento, ya que con él se podría demostrar por qué las personas son abducidas y no sólo las vacas, me fui al baño a celebrarlo como se merece. Sí, las mujeres también necesitamos limpiar nuestro cuerpo y la mujer que diga que no se tira ventosidades (pedos) miente. Algo pasó entonces, como un temblor de tierra, miré hacia el váter pero había lo habitual, no había cagado piedras ni nada raro que explicara esa sacudida. Me limpié, pues, de proa a popa. Hay diversas teorías pero creo que es la más idónea para no coger infección y salí por la puerta. Lo que me esperaba tras ella era un inmenso supermercado.

Día 3- Te escribo después de tres días pero no he podido hacerlo antes, esto es increíble.

Querido diario, si tuvieras ojos para ver lo que aquí pasa intentarías evitarlo como estoy haciendo yo ahora. Estoy en un supermercado espacial. No sé dónde estamos ubicados, en qué planeta, posiblemente estemos en Ganímedes, constelación Orión, Raticulín, en Alfa o en Beta. Mi teoría era cierta, las abducciones no se hacen cuando los extraterrrestre viajan a la Tierra. Lo hacen desde sitios muy lejanos como éste y con su rayo nos traen aquí.

Todo me parecía normal salvo por el hecho de estar en un supermercado y no poder salir. Aún no me explico por qué las puertas no se abren. Debe ser algo del sensor, no reconoce mi figura. Todo eso me extrañó al principio porque había mucha gente normal por allí, además de los típicos dependientes medio zombis y alelados. Pero esa misma noche una gran entidad comenzó a perseguirme por todo el supermercado, creo que es una especie de perro guardián. Conseguí burlarlo a duras penas. Me refugié en uno de los cuartos de baños de una zona alta del edificio, cerca de una especie de mirador. Y entonces comprendí que debía protegerme. Comencé pues así las obras de excavación. No fue difícil, teniendo un supermercado, todo es más fácil. Cogí prestada una retroexcavadora y me fui al tajo, sólo me faltó un pantalón de camionero y poder escupir cuando quisiera para ser todo un hombre, pero sería imposible, el pantalón me quedaría bastante apretado y sexy como para ser un hombre. Sería pues una lesbiana güenorra.

Día 7- Sí, creo que sí, por fin me dispongo a anotar lo que puede que sea el último pasaje de este mi diario.

Creo que he averiguado qué es esto, después de distintos métodos inductivos e inferenciales creo que puedo decir con total acierto que esto es un supermercado.

Al parecer no es de una marca conocida y además las bolsas no cuestan dinero, parecen fabricadas con un material orgánico algo parecido a la patata. Podría ser el fin del hambre en los países pobres. Distribuiríamos bolsas de patata por todos los sitios y la gente podría sembrar y comer.

La salida la he encontrando, pero tiene un sistema que impide salir a las especies humanoides. Sí, parece que el supermercado está plagado de personas pero descubrí que cuando me abdujeron me tuvieron que meter cosas por mis agujeros más íntimos. Entre ellas unas lentillas gracias a las cuales todo nos parecía bastante “humano” en vez de seres vacunos. Otra de las cosas fue un traductor con el cual podemos entender todas las lenguas, parecía una especie de pez, tenía el nombre puesto en el lomo, pez rotel, pez bambelbi, pez barel… bueno es igual.

Mi pregunta era sencilla, ¿por qué estaba aquí? y ¿cómo podía salir? Desde mi refugio, detrás de los baños, comencé a investigar y me llevé investigando días. Entonces se me ocurrió, mezclé ácido clorhídrico con… otro material y dio una reacción que lo flipas con la cual tuve una epifanía.

Bajé a los sótanos llevada por mi visión, en la cual se veía un elefante diciéndome “en los sótanos habemos muchos de nosotros”; estaba claro que no sabía hablar muy bien, pero aun así le hice caso.

Allí descubrí algo increíble, jaulas y jaulas de especies de todas las galaxias y las muy muy lejanas también. Parecía increíble dado que soy la chica más lista y guapa de la facultad, y no, no me llamo Lidia, ni Cristy… mi nombre es Marta, aunque la gente me llama Marty.

Perdón, querido diario, si divago un poco, pero estoy bastante nerviosa y quiero que quede constancia de todo lo que está pasando. Siguiendo con lo que decía, allí abajo pude ver al elefante de mi visión, al parecer el supermercado iba abduciendo a especies de todos los planetas y estrellas y las usaban para lo que más le conviniera, los duros como la madera servían para hacer muebles, algunos más blandos para cojines, los más jugosos para comida, los más activos para dar luz o para trabajar en el servicio de atención al cliente del supermercado. Pude ver así a los humanos, los usaban para ser dependientes, por eso podría verlos igual sin las lentillas. Les lavaban el cerebro y los volvían vivos murientes, lelos, los mejores dependientes del universo.

Querido diario, he decidido enfrentarme al guardián, he decidido salvar a todos y salir de aquí, no sé cómo pero habrá alguna forma. Acabo de secarme el pelo y he dejado la toalla en el perchero, me pondré ese conjunto tan mono que me hace un buen pecho y salvaré a la humanidad, digo a la universalidad.

Mar Saknusen (me encanta este nombre)

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