Bienvenidos al Verano

Haciendo limpieza por uno de mis ordenadores encontré este pequeño texto que tuve el honor de escribir en el 2007, en una fecha cercana a la que tenemos hoy. Creo que todo el mundo se merece ser bienvenido y poder ser aceptado en esta estación.

Bienvenido al Verano

Tengo que dedicar este mensaje al verano, pues ya pasó la noche mágica de san Juan, esa noche donde las brujas gallegas celebran sus aquelarres, el día más largo y la noche más corta, el solsticio de verano. Ahora poco a poco empezará el cielo a tejer su manto de nubes antes y por tanto debemos disfrutar aún más. En verano podemos desatar todas nuestras pasiones y muchas veces hacer más de un sueño realidad. Llegan las canciones del verano, algunas muy absurdas pero que las bailas todavía con más ganas que si fuera otra época. 
Llega el calor, se sacan los ventiladores que tanto polvo han cogido en invierno encerrados en esos trasteros y armarios empotrados. Llegan las noches interminables, en las que te puedes dedicar a leer, escribir, ver cosas, incluso puedes dedicar noches enteras al amor y qué bonito es ver después de una noche productiva como despunta el alba y sale el sol poco a poco por el horizonte mientras sus rayos te bañan y te hacen sentir más vivo que nunca. Mientras, la ciudad despierta a tu alrededor, mientras, comienza el ritmo de cada día y puedes observarlo todo como si fueses el gran creador sin que nada te haga sentir mal pues nada tienes que hacer en verano. Ya que cuando llega esta estación tú pones las leyes y te riges por tus propias pautas.

Qué decir ya, si te despiertas con tu amor entrelazados con una única sabana porque hacía demasiada calor cuando con el fuego de la pasión estabais toda la noche haciendo juegos prohibidos mientras la luna a través de la ventana os daba la fuerza necesaria para sentir que estabais por un instante en el cielo y en el infierno a la vez, en una agonía y placer perpetuo y por la mañana al despertar todavía quedan las brasas del pasional fuego que habíais encendido y avivado durante toda la larga noche, vuestra noche, y ahora contemplando la cara de tu amante como si fuerais los únicos del mundo vas recorriendo con la mirada sus bellas facciones, su increíble belleza mientras el sol la baña, el veraniego sol de verano y solo en ese instante que es tuyo y de nadie más puedes sentirte el o la más feliz del mundo, nada te sobra y nada te basta en aquellas noches de verano.

También llega con el verano la Playa, que durante el invierno ha estado tan virgen y solitaria como tú mismo y durante esta estación calurosa se llena de multitudes por donde se respira alegría de las risas, los juegos, el agua y las olas. ¿Quién no ha sentido la tentación de ir a la Playa en invierno y pasear muy lindamente por su orilla mientras te sientes grande?
Lo mejor del verano sin duda son las personas, taciturnas y pequeñas que se han pasado todo el año escondidos tras sus armanis, el niño, bershka, billabong y que ahora desnudan sus almas y enseñan sus cuerpos sin complejos al dios sol.

El verano nos transforma, quizás sea biológico, quizás sea por culpa de las hormonas, pero todos somos más guapos, más felices, más impetuosos, más valientes y más abiertos en verano. Quizás y solo quizás por eso es que en esta fecha nos atrevemos a hacer cosas que nunca haríamos, a robar besos, corazones y multitud de aventuras.

En verano por supuesto está la feria de nuestra isla, donde más de uno se transforma en una destilería del alcohol, otros adelgazan por los bailes pero en definitiva hacemos lo que queremos hacer, somos niños perdidos en nunca jamás y como no tenemos padres nuestras fantasías están en la palma de nuestras tullidas manos por días de estudios.
La feria es nuestra fiesta y es sagrada, da igual que nos guste o no, siempre hemos ido y siempre iremos, allí esta nuestro sitio.
En verano vuelven los amigos y familiares que han estado perdidos durante todo el año y qué mejor motivo que ese para estar todo el día de fiesta. El sol nos da noventa días para que les podamos hacer un resumen de todo el año a nuestros hermanos.

El sol regala al ser humano noventa días para que campemos a nuestro libre albedrío como recompensa a nuestra incansable labor durante todo el año. Esos noventa días son los más intensos y los más bonitos de nuestra vida.
Esos días tenemos que vivir el CARPE DIEM, tenemos que aprovechar cada momento como si fuera el último y solo así podremos recordarlo el resto de nuestra existencia.
Es curioso como el amor va relacionado íntimamente con esta fecha, quizás sea porque el sol desata nuestros instintos y nos sentimos capaces de cualquier cosa, este verano más de una y de uno podrá experimentar lo bonito que es el amor, el amor verdadero y otros sin tener eso vivirán experiencias inolvidables, porque el verano es de cada uno y ya que somos nosotros mismos os tengo que decir amigos y amigas
BIENVENIDOS AL VERANO

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