El Campanario

Después de acostarme a las seis y media de la mañana y levantarme a las once para ir a la playa, en el camino, se me ocurrió la primera estrofa de esta poesía y no pude resistirme a terminarla.

El campanario

Repicando una campana replicó,
Que en las noches replicando repicaba,
En lo alto de una torre,
Donde los sueños rompen,
A orillas de un nido de avestruz.

Campanario tan dichoso y peculiar,
Que no tiene nunca horarios de mañana,
Pues tañen las campanas,
Al croar de una rana,
Embustera con pecados carmesí.

Al salto del minarete,
Donde los frailes meten,
Sus ascas en betún.

Abajo en la capilla,
Las niñas se ensillan,
En vestidos de canesú.

Beso a beso con arcilla en el costal,
Levantaron una noche de acampada,
Campanas tras campanas,
De la Cata lozana,
Y sus noches en las que viene a alumbrar.

Parroquianos, deudores del amor,
Que sustenta en la oscuridad la iglesia,
Caliente de miradas,
Sus curvas son amadas,
Por maestros arquitectos del lugar.

Su tejado acoge,
A familias de trinos,
De un ejemplar azul.

Mas al leve roce,
Suena el pía pía,
Del eco de avestruz.

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