He sido Abducido X

Bueno para los fans de las abduciones y los forofos de las sondas espaciales y las vacas os dejo la nueva entrega. MIl veces gracias a Deh por ayudar a hacer estos párrafos legibles.

He sido Abducido X

07:00 Acabo de despertar en mi cama con dosel, el centro comercial debe de haber abierto ya sus puertas. Por culpa de esa pastilla he dormido más de lo que debería. Pero hoy tengo claro lo que voy a hacer. Voy a rescatar a esas personas y sobre todo a esa mujer de ojos verdes.

08:00 Me he tomado mi tiempo para ducharme y hacer mis necesidades fisiológicas, que no han sido pocas, con estos nervios que tengo por la gran empresa que voy a llevar a cabo. He podido trazar un plan, y mi plan empieza así…

08:25 Ya he limpiado el refugio entero con la mezcla de Cilit bang y Agerul que debo patentar. Sí, mi plan empieza por ahí porque Confucio dice «ten tu casa bien limpia y podrás ganar batallas». Creo que era él quien lo decía, o sería un proverbio Klingon, que esos sí que eran buenos alienígenas, no las vacas que rondaban ayer. Es todo un misterio eso de las vacas, debo averiguarlo.

08:30 Ahora debemos explorar el terreno, que se dice pronto pero no es nada fácil. Primero iré por provisiones al supermercado.

09:00 Creo que tengo lo justo para comer: un poco de pan de pipas, una lata de paté, agua y una cuchara.

09:15 Dejo todo en el refugio, he de pensar en ir a cazar una cabra voladora arriba, ya que aquí la comida está restringida.

09:17 —Cobi, nos vamos de caza, ¡tráeme mis ropajes!
Cobi me mira como de costumbre.
—Sabía que harías eso.
La adoro, es tan mona… Cada día estoy más seguro de que es hembra.

09:20 Subo a la azotea, allí todo está oscuro y se ven las estrellas. Delante de mí, a un kilómetro, justo detrás del aparcamiento se sitúa la espesa niebla que no me deja ver más allá. En fin, vamos a cazar.

09:30 Monto la trampa: una cuchara con pan de pipas mezclado con agua para que sea más fácil de comer para las cabras voladoras. Lata de paté en mano espero a que venga el animal.

10:20 Dios, qué hambre, dónde leches estará el animal. ¡Uh uh! Ahí viene, qué emoción.

10:21 La cabra se acerca volando por encima de la alambrada electrificada que recubre todo el perímetro del supermercado. Me mira. Vale, no me he escondido muy bien. Pero mi presencia no parece importarle, se va hacia la cuchara y, cuando empieza a comer, me hago uno con la lata de paté gracias a que sé artes marciales y se la tiro en toda la cabeza.

10:25 La cabra cae rendida.

10:27 —Cobi, espera aquí y vigila que nadie suba —le digo esto para subirle la moral de que está haciendo las cosas bien, pero Cobi no me ayuda en nada. La semana que viene posiblemente lo nominaré para que abandone el supermercado.

11:00 Ya estoy en el refugio con la cabra atada a la pared para que cuando se despierte no pueda escapar. Ahora a realizar mi plan.

11:14 Paso número uno, bajar al supermercado.

11:16 Paso número dos, no asustarme de las vacas que por allí pasean en convivencia con los humanos. Pero si observo más vacas. De humanos solo veo a los torpes encargados que parecen zombis.

11:22 Paso número tres, coger un carro automático.

11:31 Paso número cuatro, encontrar la estantería maestra. La que con un solo golpe puede hacer una reacción en cadena que tire todas las estanterías, como si de un dominó se tratara.

11:37 Paso número cinco, acelerar.

11:38 Paso final, cerrar los ojos y prepararme para el impacto.

14:32 Dios, caí desmayado, no debí enviar la suficiente energía a los escudos de proa del carro automático y el impacto fue más grande de lo normal. El capitán Kirk no estaría satisfecho de mí.

14:33 Estupendo, mi plan ha funcionado, no sabía si de verdad me llevarían como la última vez a la oficina de aquel hombre para que me echara la bronca, pero no, no ha sido así. Estoy en una jaula, ¡yupiii!, digo… ¡Biennn! Quiero decir… Ja, lo tenía previsto.

15:00 Lo que no tenía previsto es cómo salir, y aquí nadie viene a por mí. A ver, estoy en el sótano, justo detrás de la puerta donde encontré la jaula con las personas. Pero estoy solo, no hay nadie más. Recuerdo que la jaula al tiempo de yo llegar comenzó a bajar como en un ascensor. Supongo que deberé esperar, no tengo más remedio. Recuerdo que mi plan aquí era improvisar sobre la marcha.

15:01 Qué raro, hay unas marcas en la jaula, como grabadas en ella por algún antiguo prisionero, sobre el techo, puedo distinguir algo. Pone «2 barrote de la derecha, Mar Saknusen, tu vecino y amigo del baño 42», a ver, a ver, pone una fecha: «7-7-1980», qué raro. Esto me parece una novela de Julio Verne.

15:02 Acto seguido la jaula entera comienza a descender mientras a mí se me abre el esfínter anal, supongo que por el miedo que recorre mis intestinos. Es curioso como el miedo se transforma en caca de manera tan rápida. Alguien debería estudiar esa reacción química, miedo + O2 — caca + H2O.

15:08 Vaya, estoy en una fábrica, o en una fragua, o tal vez en un motor gigante, o puede que en una de las minas donde se alojan bichos que fabrican armas para el conde Dooku.

15:09 Sea lo que sea es gigantesco. Un verdadero sótano lleno de calderas, y cintas transportadoras por donde ahora corre mi jaula. Hacia dónde llevan no lo sé, pero la dirección es hacia delante.

15:10 Debo salir de aquí, veo muchas jaulas, algunas vacías, otras llenas de personas, van de un lado para otro a distintos niveles por múltiples cintas transportadoras. Hace mucho calor aquí. Si tuviera una toalla…

15:11 Bueno, debo salir de aquí, no sé a dónde lleva esto, pero quiero tener una salida. Hagámosle caso a Mar Saknusen. Me acerco al segundo barrote y tiro de él, para mi sorpresa me lo llevo en la mano y queda un hueco lo suficientemente grande como para salir una persona. Decido esperar a ver dónde me lleva la cinta y así poder seguir la pista de las jaulas.

15:23 Ya estoy cerca, veo una especie de hueco al final, es oscuro y se está tragando todas las jaulas. Es la sala de desembarco, ella me conducirá a las personas que vi.

15:24 Listo, salgo antes de la jaula y me tiro al suelo de la sala en la que acabo de entrar. Gracias, Mar Saknusen, por salvarme la vida. Hay dos vacas de esas extrañas que andan a dos patas esperando a las jaulas. Las esquivo como puedo y comienzo a descender por un corredor bastante oscuro.

15:34 Mis pupilas se dilatan y se adaptan a la luz como si no hubiera mañana.

15:44 Lo estoy acabando, veo la luz al final del camino. Espero que esto sea real y no esté en una sala de paradas esperando a que me reanimen.

15:50 Lo que veo me deja de piedra.

16:00 Un gran almacén, un almacén de especies, que no de especias. Las jaulas están apiladas en grandes montañas y forman estanterías y estanterías. Nunca he visto los almacenes de los supermercados, pero no pensé jamás que fueran así. Hay seres de toda la galaxia, no sé qué son, pero los hay tan brillantes que ni se pueden ver.

16:05 Los hay de forma fálica, vaya gracia, no quiero imaginar cómo procrean.

16:06 Lo imagino

16:07 Debo seguir investigando. No hay vacas ni ningún otro ser que me pueda mandar a hacer puñetas.

16:11 Voy a tener que ir bajando por las jaulas hasta llegar al suelo. Bueno, he visto dos programas de Jesús Callejas y en uno salía cagando en el polo norte, así que si él puede, yo también.

16:20 Uf, ahora a bajar.

16:25 Paso por una jaula donde multitud de ojos me miran, pero es un solo ser.

16:30 Paso por una jaula de pechos de silicona gigantes que se mueven. Creedme, son de silicona, son demasiado… perfectos y juguetones.

16:40 No puedo describir con palabras lo que hay aquí, pero debe de haber salido del orto de algún dios.

16:46 ¡¿Pero esto qué es?! No, es que realmente no sé lo que es. Tal vez una gran montaña de ¿caca?

17:50 Por fin tierra firme. Bueno, quien dice tierra dice que ya estoy en el suelo de este gigantesco almacén. Vamos a buscar a esa mujer.

18:00 Qué grande es esto, y ¿por qué todos los bichos de las jaulas me mugen y me hacen sonidos raros y obscenos? No creo que quieran hacer cosas imprudentes conmigo. Tal vez no…

18:30 Humanos, sí, humanos. Los conozco, bueno, no a todos. Me refiero a que sé distinguir entre humanos y seres de Raticulín, por ejemplo.

18:31 —Tranquilos, yo, ¡vuestro libertador!, os voy a sacar de aquí.
Bien, no hablan mi idioma, todo me pasa por coger de optativa para la selectividad educación sexual. Mi madre me dijo que francés o inglés. Intenté hacerle caso, pero ¿qué leches es un inglés? Lo más parecido a esos idiomas era educación sexual. Así que ahora no sé hablar ni inglés, ni francés, ni griego, ni a la cubana. Odio los idiomas.
—Tranquilos —dije chillando—, he visto MacGiver dos veces.

18:40 Ha llegado el momento de usar mi arma secreta. Me saqué a Cobi de la bragueta y la desperté. Sí, estuvo ahí todo el tiempo.
—Vamos, Cobi, roe los barrotes.

18:45 «Vamos, Cobi, roe los barrotes», dije mentalmente.

18:50 «Estos no son los androides que buscáis».

19:00 Nada, ni caso, y mientras tanto toda esa gente liándomela parda, ni que se estuviera tan mal dentro de una jaula. Bueno, miraré a mi alrededor si puedo construir tornos rudimentarios, podré encontrar algo. Quizás en las otras jaulas.

19:01 Me ha parecido ver a un ser con forma de disco de Bob Dylan procreando con uno de los White Stripes. ¿Los vinilos son formas de vida extraterrestre?

19:06 Anda, una jaula vacía. Oh, dios, no está vacía, una cosa acaba de saltarme a la yugular. Vaya, se ha parado. Es una masa, como una pelota. Parece muerta. Oh, no, otra vez.

19:20 Vaya ahora lo entiendo, después de todo este tiempo, ese ser se mueve con la luz que proyecta mi reloj. Démosle muerte canina entonces.

19:22 Dos minutos le han sido suficientes para destrozar su jaula. Es increíble cómo se mueve cuando lo iluminas. Se puede decir que es una especie de destroza-todo.

19:26 Lo cojo con cuidado y lo pongo dentro de la jaula de aquellos guiris. Y le doy caña con la luz.
—Vamos, vamos, no quiero tener que encender la luz del reloj.

19:30 Listo, lo he conseguido. Ciertamente me la he jugado, porque al parecer esa cosa solo tiene apetito por los metales y los extranjeros solo han sufridos pequeños cardenales. Bueno, grandes cardenales.

19:31 La jaula es historia y todos salen corriendo, mientras me pisotean. Deben de tener prisa. Lo mismo el supermercado está con las rebajas. Y ya es muy tarde, verás que me cierran y no compro nada hoy. Vaya, ya compré esta mañana mis limitados productos. Asco de cartillas de racionamiento.

19:33 Me parece que huyen de otra cosa. Algo grande, algo que se acerca.

19:34 ¡Nooo! ¡El guardián!

20:40 Por fin salí de allí, ahora estoy en mi refugio alegre y feliz. ¿Cómo salí? Bueno, tortugas cósmicas. Nada de seguir a Cobi mientras olía un camino alternativo que nos llevó a un montacargas que nos dejó cerca de los sótanos. Nada de eso, pero he memorizado cómo volver al montacargas. Debo ayudar a esa gente.

20:42 Voy a darme una buena ducha, antes de que cierren el supermercado. Me voy a mis baños particulares del refugio. Miro las puertas de cada uno de ellos, baño 39, 40, 41 y 42. Elijo el 39, mi número de la suerte.

21:01 Qué bien me ha sentado, odio secarme con papel higiénico, se me pega por el cuerpo.

21:20 Sí, tardo lo mío en secarme de vez en cuando.

21:21 No puede ser, acabo de salir de la ducha como dios me trajo al mundo —obviaremos el pan que llevaba en ese instante— y veo a una mujer mirándome. Una mujer con unos ojos verdes que reconozco.

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