He sido abducido VI

Bueno, como nadie continuaba esta historia perdida me he decidido a hacerlo yo. No me ha terminado de gustar como queda pero es lo que hay jejejeje. Ya vosotros la continuáis como se merece.
Por último hago un llamamiento a Ale, que creo que soy el único al que no se la hecho entrevista, pero no os preocupéis que ya me la hago yo sólo… :'(     Otro problema que tengo es que yo no veo mi foto. Si los demás la veis pues nada, será cosa de mi ordenador.
Sin más dilación, aquí os dejo mi continuación (anda!! si me ha salido pareado y todo, si es que soy poeta hasta sin querer). ¡¡¡Cangrejos de terror Dani!!! ¡¡Cangrejos de terror!!

03:00 Me cago en la puta madre del bicho este que no para de dar golpecitos en la puerta. Es peor que los vendedores de enciclopedias, ¿no te cansas, hijo mío? Lleva ya tres horas dando golpes y lo único que ha conseguido es que haga un peregrinaje continuo de la cama al baño y viceversa. Debo buscar alimentos con bífidus o algo parecido porque llevo casi una semana haciendo de vientre cada dos por tres.

03:15 Parece que el “guardián del pasillo” se ha cansado por fin y se ha largado. Se respira una paz y un silencio propios de una iglesia.

13:06 Me despierto como si llevara dos días seguidos durmiendo. Me siento oxidado de tanto dormir. Ni siquiera he oído la sirena de apertura. Me está gustando este nuevo hogar.

13:17 Una vez desperezado del todo y aseado lo máximo que puedo me dirijo a por las provisiones de hoy. Miro el número del resguardo para la toalla, ¡¡el 1!! Tengo que correr o se me pasará, y adiós toalla querida.

13:20 Ni el mismísimo hijo probeta de Usain Bolt y Marion Jones lo hubiera hecho más rápido. Creo que por fin tendré mi toalla.

13:25 He vuelto al lugar donde pedí la toalla. Este ruido me taladra el cerebro, hagámoslo rápido. Llego a la máquina y busco algún pomo o algo que me permita abrirla, ya que en su interior debería estar mi preciado objeto.

13:30 Inspecciono la máquina. La abro, y en su interior hay una caja cerrada con un pestillo. Dentro estará la toalla.

13:33 Cojo la caja y salgo de allí corriendo. No me gusta este sitio.

13:40 Una vez fuera dejo la caja en el suelo y me dispongo a abrirla. Mis oídos se acostumbran al ambiente normal del supermercado, y escucho un ruido dentro de la caja. Es como un cuchicheo. Hay algo vivo en su interior. Después de ver la cabra con alas de la azotea y el “guardián del pasillo”, me puedo esperar hasta un digimon ahí dentro.

13:45 ¡¡Estoy nervioso!! Me encuentro como en mi primer cumpleaños delante de un regalo. “¿Qué será? ¿Qué será? Abre la caja y lo verás”, canta mi subconsciente infantil mientras abro el pestillo de la caja.

13:50 Quedo estupefacto al ver lo que hay dentro: una cobaya… La maquinita y su estupenda tecnología con su micrófono de los años 20 me ha entendido mal y me ha traído una cobaya en vez de una toalla. Me siento como cuando pedí a los Reyes Magos una bici nueva y me trajeron unos patines de Fisher Price de cuatro ruedas, y de niña.

14:00 Después de comprobar que se trata de una cobaya normal y corriente decido quedármela. Parece muy simpática y juguetona. Además, me hace falta un nuevo amigo después de tantos días aquí solo. Por lo menos saco algo bueno de aquí, aunque sigo sin tener nada con lo que secarme.

14:10 Voy buscando comida como loco. Tengo tanta hambre que me comería hasta la cobaya, pero la “joía” es que me tiene loquito. Tengo que buscar comida para mí y para mi nueva amiga, que todavía no le he puesto nombre. Así que debo tener muy en cuenta la cantidad debido a la restricción de los artículos de comida.

15:00 Llevo un rato jugueteando con mi cobayita como si de un niño de seis años se tratase, y he decidido ponerle de nombre Cobi. No sé si es hembra o macho así que el nombre es unisex. Hay que ver lo original que soy, ¿no?

15:30 Me apodero de un carro abandonado. Me lo llevaré de vuelta para no tener que seguir robando carros, que luego se me avecinan los problemas.

16:30 Ya tengo la comida de hoy: dos latas de frutos secos, un brick de zumo de ¿ananás?, empiezo a creer que estoy en otro planeta; y dos paquetes de bollycaos de cuatro unidades. Espero poder pasar el día de hoy con esto.
Para Cobi cogí un paquete de comida de cobayas de los grandes. A unas malas también me puede servir como alimento su comida y la propia cobaya.
Hablando de esto se me ha venido a la mente el cadáver de la cabra mutante que atrapé ayer. Debe de estar en proceso de descomposición. Entre una cosa y otra se me ha ido el tiempo volando.

16:47 Llego corriendo con todos mis bártulos en mi carro. La peste asoma hasta por la puerta principal que da a las escaleras.

17:00 En vez de estar comiendo o incluso reposando la comida, me encuentro delante de una especie de cabra mutagénica, la cual maté, y limpiando sus restos y eliminando su peste para intentar hacerla comestible en la medida de lo posible… esto es vida y no la de Hugh Hefner…

17:30 Ya he limpiado mi dulce morada, para ello utilicé mi invento químico antimanchas (Agerul con Cilit Bang) y ha quedado todo más limpio que una patena.

17:40 Adiós a una de las latas de frutos secos y un bollycao, y con ellos medio brick de zumo de ananás (ya me voy haciendo a estos productos alienígenas). Como sigo sin tener nada con lo que cocinar la cabra tendré que dejarla ahí y buscar con qué freír su carne o asarla. Un camping–gas no sería mala idea, aunque es una cabra muy extraña, no sé si sería bueno comérsela.

19:12 ¡¡Ufff!! Qué buena siesta. Que las costumbres españolas no se pierdan ni en territorio marciano. Ahora toca una ronda vespertina por el supermercado. Tengo que conseguir un camping–gas, una nueva linterna y la toalla inalcanzable, también quizás un nuevo traje de repuesto. Presiento una tarde muy movidita.

19:20 Preparado con mis armas de defensa personal (cinturón de bricolaje cargado con martillo, destornillador y chinchetas), mi carro y mi compañera Cobi, salgo de mi nueva casa en dirección a la sección de ocio y montaña (si es que existe esa sección) mientras me como otro bollycao.

19:38 Siguiendo los carteles me he sentido atraído por la parte de multimedia y sonido. Así que pararé aquí y cogeré algunas cosas.

19:45 Anda mira, un Ipod de Michael Jackson con todos sus grandes éxitos. Me lo llevo. Ahora a por el camping–gas y una linterna pajera, que nunca se le gastan las pilas.

20:32 Por fin llegué después de casi una hora haciendo el moonwalker yendo a la zona de acampadas y naturaleza. Ya tengo la linterna pajera y la bombona de gas con todo lo necesario para hacer fuego y poder cocinar. Mejor cojo dos bombonas.
¡¡Ahora a por ropa!!, le grito a la cobaya.

20:33 He de suponer que la cobaya no sabe conducir un auto de tal complejidad, así que tendré que conducir yo el carro. La verdad es que no sé por qué me traje la cobaya conmigo. No sabe hacer nada.

21:00 Acabo de llegar a la sección de textiles para coger un nuevo traje y ropa interior, que supongo que me la tendré que cambiar después de cinco días. Porque una vuelta a los calzones vale, pero dos ya es de guarro.

21:10 Vamos a ver… este traje me gusta. Veamos la marca… Emilio Putti. Anda mira si es de los caros y todo. Me llevo uno, y una camiseta marca Dócil & Guarrón, con su purpurina en el nombre y todo. Esta noche ligo fijo.

21:37 Ya estoy provisto de todo, calzones y calcetines incluidos. Todo de primeras marcas, que yo soy muy coqueto y presumido.

21:46 La gente corre como loca. Debe de haber sonado la sirena y no me he enterado. Ya va siendo hora de apagar a Michael un ratito, que me van a terminar gustando los niños.

21:48 ¡¿Qué es eso que veo?! ¡¡Una toalla!! Es rosa, pero me da igual. Está en brazos de un joven delgado, y parece poco fuerte. Intentaré quitársela.

21:50 He tenido que salir corriendo. Al acercarme al chaval se ha girado y ha visto mi camiseta de brillantes que ponía Dócil & Guarrón, y se ha lanzado sobre mí metiéndome mano. No tuve más remedio que huir sin la toalla.

22:00 Ya no hay nadie en el supermercado. Me siento solo y frustrado por no conseguir una toalla.
No sé si es por escuchar a Michael, pero me arrepiento de huir de ese muchacho. Tenía unas manos tan suaves… Pero qué digo, si yo soy más macho que Nacho Vidal en celo.

22:21 Llegué a mi insólita morada. Huelo un poco a granjero del que no busca esposa, así que me ducharé y me secaré con lo que pueda.

22:23 Ya estoy duchado. Ahora viene lo difícil: secarme. Miro a mi alrededor pero no encuentro nada. De repente se acerca andando Cobi, tan graciosilla ella.
La miro, me mira. Y entonces se me ocurre una de esas ideas que te sacan de apuros fácilmente sin perder la dignidad: voy a secarme con la cobaya. Entro entonces en un dilema de gran índole: secarme con la ropa usada es de puercos; secarme con la cobaya… no se me ocurren inconvenientes.

22:26 Cojo a Cobi dulcemente como ella se merece, y me la acerco a la vez que le digo: “Hoy por mí y mañana por ti, pequeña Cobi”.

22:40 Me ha costado pero por fin estoy seco. Al fin y al cabo a Cobi parece que no le ha molestado. Solo está un poco despeinada y húmeda. Toda mujer que se frota a mí acaba igual. Si es que soy un semental.

22:43 No sé si comerme la carne de cabra, me da fatiguita. Creo que mejor la dejaré para mañana a ver si aguanta. Hoy terminaré el día como lo empecé: lata de frutos secos, bollycao y zumo marciano. Ahora de postre vendría bien un bífidus, pero se me ha olvidado cogerlos.

22:44 Hablando de bífidus. El señor WC me llama.

23:00 Ya deben haberse apagado las luces, y yo sigo en el váter. He de cerrar la puerta con llave para que no entre el “guardián del pasillo”.

23:10 Sólo pensar en él me ha supuesto diez minutos más de meditación. Ya está cerrada la puerta por fin. Espero que no haya entrado nadie.

23:20 Hoy en vez de inspeccionar el interior del supermercado a oscuras, saldré de nuevo a la azotea a investigar un poco aquello. Además me da menos miedito. De todas formas iré con todo mi armamento. Tengo que cargar la linterna pajera. Me siento de piernas cruzadas y ¡¡ala, a pajear!!

23:26 Qué divertido es esto de recargar la linterna. Aún le queda para estar al tope.

23:38 Creo que hace rato que me equivoqué de linterna y estaba cargando la que no era. Igualmente me ha gustado incluso más que recargar la linterna. No sé si es normal que se me viniera la imagen de aquel muchacho de la toalla. Será por la anhelada toalla, tiene que ser por eso…

23:40 Vaya azotea, es inmensa. Estoy asombrado del cielo tan estrellado, y de esa niebla que parece que me llama hacia mi destino. Lo siento en mi interior. La azotea se encuentra iluminada, algo bastante extraño, ya que aquí en teoría no debería de estar nadie. Aunque en este lugar la teoría sirve de poco.

23:50 Llevo un rato tirado en el suelo contando las estrellas fugaces y pensando en mi situación. Llevo seis días aquí y no he tenido ni un respiro. Me sincero con Cobi y le cuento todos mis problemas, no me entenderá pero a alguien tengo que contar mis penas y la única que no se va a escapar o intentar matarme es mi cobaya.

00:00 Regreso a mi habitación. Ya me estaba entrando frío allí afuera. Hoy no he visto nada, estaba todo tranquilo. Toda la habitación está oscura. Escucho ruidos.

00:05 Mis ojos se acomodan a la oscuridad y percibo una sombra que se mueve lentamente y tambaleándose hacia mí gimiendo y articulando algo que intentaban ser palabras. Es mi muerte, el “guardián del pasillo” ha conseguido entrar. Estoy perdido.
Acerco mi mano nerviosa a mi linterna. Estaba tan nervioso que se me resbala y se me cae al suelo. Me agacho a cogerla y ese ser ya estaba casi encima mía. Entonces me tiro al suelo de espaldas y le alumbro de lleno en la cara…

00:06 “¡¡Me cago en tu padre!!”, le grito al yonqui que tenía justo en frente mía y que me había dado un susto de muerte. Efectivamente le faltaban dientes, por eso no hablaba bien, y seguramente gemía porque me habría visto “recargar” mi “linterna” o porque estaba hasta las cejas.

00:10 Dándole un poco de coba he conseguido que se largue el yonqui de los cojones. Se había perdido dentro del supermercado, qué raro.

00:15 Me acuesto. Ha sido un día largo. Iba a comer algo pero el hijoputa yonqui se comió la comida que me quedaba. Mañana vuelta a empezar. Creo que dejar al yonqui ahí afuera no ha sido la mejor idea, le he llevado a su muerte.
Bueno, los yonquis saben cómo buscarse la vida en los lugares más difíciles, son el Bear Grylls de la calle.

00:30 Me despierta un grito desgarrador que hasta haría levantar a los muertos de sus tumbas (por favor que eso no pase). El yonqui debe haberse encontrado con aquella cosa del pasillo. Dios sabe lo que le habrá pasado…

PD: No sé cómo se hace para que se vea un trocito nada más y no acapare toda la ventana… jajajajaja

PD2: Jesús, yo intentaré devolverte el poema. Según cómo quede lo que se me ocurra…

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7 pensamientos en “He sido abducido VI

  1. Xente Autor de la entrada

    Otra cosa que no sé hacer, y mira que he actualizao veces el texto… es lo del espacio de los párrafos que aunque le dé mil veces al intro na más que baja uno el párrafo…

    Responder
  2. El Enano

    Grandísimo, Vicente. Hay un salto espacio-temporal de las 13:45 a las 12:50 pero no pasa nada, ya le he dicho a Deh que lo arregle. Por lo demás he petado, sobretodo con «¡¡Ahora a por ropa!!, le grito a la cobaya.»

    Responder

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