Historia de cangrejos de terror

Bueno puesto que me han comentado que hace poco entró una persona buscando una historia de cangrejos de terror. Ninguno nos hemos podido resistir a cumplir los deseos de nuestros fans ( si no tengo abuela y me quiero mucho). Por todo eso Enano me ha incitado a escribir una historia que mezcle estas palabras y si en menos de cinco minutos se me ha ocurrido. Aqui teneis pues el primer capitulo.La historia es muy simple, con ella le voy a rendir homenaje al cine sesentero, setentero y ochentero. A esas grandes peliculas cuyos efectos especiales dejaban mucho que desear como la tierra contra los platillos volantes y las peliculas de tiburón, piraña, la de aquel pulpo gigante. En fin un homenaje a pelis en blanco y negro y las primeras peliculas de color asi como mis pelis favoritas de esa epoca con las que tantos de nosotros hemos disfrutado y aun disfrutamos. Espero os guste y seguid exigiendonos cosas que trabajaremos en ellas.  Solo teneis que comentar o ya se creara un tablón especial para peticiones.

PINZAS,  El ataque de los cangrejos asesinos.

Prólogo

En un mundo donde el color apareció hace relativamente poco y la imagen mental que os podéis hacer de él aún tiene ruido y marcas de cigarrillo; en un mundo donde los coches son chevrolets y cadillacs, donde el rey del rock sigue siendo Elvis y donde los efectos especiales aún están hechos en stop-motion con grandes animales de plastilina y masilla; en un mundo donde los pueblos tienen sheriff y no policías nacionales, donde muchos llevan gorros de cowboy y la música swing es el último grito de la discoteca; en un mundo donde el technicolor impera y los personajes están llenos de tópicos: en un mundo así se sitúa nuestra historia.

No os asustéis si se quema el rollo de las cintas de la mente y tenemos que cambiarlas, no os asustéis si de vez en cuando el doblaje cambia de persona e, incluso os digo, no os asustéis si la imagen se mueve o aparecen manchas oscuras, si las deformidades del terror aparecen por doquier y aun si los años 80 se transforman en el presente.

Bienvenidos pues a Itica, una población costera del sur de California donde el verano está a punto de llegar.

1

Por fin, estaba deseando llegar a esta parte, por fin Mona estaba conmigo. Habían hecho falta cuatro packs de cervezas pero había servido para llevármela a la playa y salir de esa aburrida fiesta. Ya por fin se había quitado el frío del invierno y el tiempo comenzaba a preparar de nuevo la estación de los baños y de las quemaduras de sol. Estaba deseando ver los bronceados de las chavalas y disfrutar de una buena tabla de surf, pero lo que más deseaba ahora mismo era besar a Mona.

Ahí estaba sentada junto a mí en aquella duna, su perfecto culo sobre mi toalla de Snoopy que había comprado a aquel moro hacia dos años. Cuántas historias puede contar aquella toalla.

–Nacho, estoy un poco mareada.

–No te preocupes Mona, agárrate a mí fuertemente y mira las estrellas.

Allí la tenía, abrazada sobre mi torso marmóreo de surfista. Podía oler su pelo mientras me adentraba en su cabellera. Era el aroma de los dioses, mitad olor a mujer y mitad olor a cerveza. Qué más se puede pedir en esta vida.

–Qué bonitas las estrellas.

–No tanto como tú, Mona, ellas están en el cielo, sin embargo tu presencia divina ha ido a caer en la tierra para estar hoy aquí junto a mí. Le doy gracias a las estrellas por traerte.

–Qué cosas más bonitas dices, Nacho. Me está entrando calor. Vámonos al agua.

Bien, lo que llevaba deseando desde que la monté en el coche, ahora iremos al agua y después se pondrá melosa debido a la borrachera y a mi camelo y se quitara el biquini y jugaremos a los submarinistas… ya me entendéis.

–Bueno, Mona, no tengo muchos ganas, pero es imposible decirle que no a una mujer tan increíble como tú. Casualmente, como soy surfista, llevo siempre el bañador debajo del pantalón –obviamente esto era mentira, pero no se iba a dar cuenta.

–¡Uy, vaya! –dijo moviendo la cabeza, la verdad es que estaba bastante borracha–. Yo no me he traído el biquini –mientras decía esto se empezó a desnudar allí mismo.

–Oh, claro, si tú quieres yo también me lo quito.

–Sí, pero yo me voy al agua. ¡A ver si me coges, Nacho! –gritó mientras corría hacia la orilla desnuda como Dios la trajo al mundo. Bueno, un poco más crecidita, pero Dios eso ya lo sabía.

Así que corrí, me quite los pantalones y el bañador y fui a la orilla en la oscuridad.

Allí no estaba ella. Todo estaba muy oscuro y no la veía.

–¡Nacho! Estoy aquí, en el agua –era increíble lo que aguantan las mujeres con el alcohol, pero bueno, mientras se emborrachen siempre habrá mujeres que vayan a la playa desnudas.

–Ahora voy cariño, te voy a coger y voy a ser muy malo.

–¡No tanto como yo!, que tengo ganas de hacerlo todo contigo.

Eso fue el culmen, la nota final, la gota que colmaba el vaso. El centro de control mental situado entre mis piernas se activó y sacó el periscopio, y yo cual submarino me sumergí a través de las frías olas del mar hacia mi futuro sexual.

–¿Dónde estás, Mona? –dije.

Llevaba dos minutos nadando para entrar en calor con el periscopio hacia arriba y no la veía por ningún lado. Aparte, se veía poco en la oscuridad de aquella noche y la negrura del agua que me cubría. Silencio por todos lados. Nada, sólo el sonido del oleaje que iba y venía a mi alrededor y mecía mi excitado cuerpo al son de la pleamar.

–Mona, ¿estás por ahí? –mis palabras se las llevaba el viento. Pero el sonido de algo acercándose comenzó a sonar en mis oídos. Había burbujas, muchas burbujas, que se acercaban a mí. Me iba alejando de aquella cosa, me daba miedo. La negrura bajo mis pies era inmensa y esa cosa nadaba rápido. Pero entonces me dije «seguro que es Mona que está borracha y se le ha ido la cabeza», así que me abalancé hacia aquello que se movía y note algo blando por mis pies. Del agua pude distinguir como salía a flote un brazo, a éste le siguió una gran mata de pelos rubios y mojados, y Mona dio un salto y se abalanzó sobre mí.

–Ven hacia aquí, machote –dijo mientras me agarraba por la cintura con sus piernas y con sus brazos por mis hombros y sus manos en mi espalda.

Qué sensación más buena, siempre me encantará estar en esa postura con una mujer. Diciendo esto mi pequeño periscopio encontró puerto en una cavernosa grieta y al son del mar comenzamos a mecernos arriba y abajo. Gritamos y aullamos a la luz de la luna, que se dignó a iluminarnos en aquel acto impuro y bello mientras nosotros comenzamos a extasiarnos el uno del otro. Algo comenzó a rozarme la pierna una y otra vez. Pero estaba tan metido en el asunto que lo dejaba pasar.

–No pares, Nacho, ya casi, ya casi.

–Sí Mona, no paro, no paro.

Mientras tanto, sentí como algo caliente comenzaba a emanar a mi alrededor.

–Oh, Nacho, me duele, me duele mucho, para, para.

–No, Mona, sólo un poco más.

Entonces Mona comenzó a gritar y pude distinguir como un líquido negruzco comenzaba  a salir del oscuro fondo del agua. Entonces Mona se deshizo de mí y se hundió mar adentro. Yo la agarré por los brazos y tiré hacia arriba.

–Mona, ¿qué coño te pasa? sube, venga, sube, coño.

Tiré y tiré. Pude sacarle medio cuerpo.

–Nacho, me comen, me muerden –diciendo esto se hundió otra vez y al tirar yo más fuerte  me lleve sólo los brazos, separados del resto del cuerpo. Entonces comencé a correr por el agua, esa cosa me estaba comenzando a morder las pantorrillas. Me costaba demasiado correr a través del agua pero no quería meter el resto de mi cuerpo ahí abajo para nadar. Empecé a sangrar, lo notaba, notaba la sangre salir a través de mis muslos. Ya estaba cerca, me acercaba a la orilla, comencé a correr por la arena, pero algo me destrozo el talón de Aquiles. Caí derrotado. Y eso se acerco a mí.

CONTINUARAAAAA…..

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5 pensamientos en “Historia de cangrejos de terror

  1. Señor Goodkat Autor de la entrada

    Es que si no pongo lo de marmoreo muto en el acto jajaja tenia que ponerlo xD EN homenaje a todos los fans de creporculo. Que muy pronto tendrá version en el foro^^
    Adivinad que la va a escribir^^

    Responder

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