Una pequeña historia de terror

Para los cienes y cienes de fans que añoraban mis escritos y los que aún no me conocen os traigo un pequeño relato que escribí hace tiempo. Se lo hice y por tanto se lo dediqué a mi hermano ya que era para su clase de lengua. Le pedian una historia de terror y me pidió a mi que se la escribiera. Se titula ” Querido Diario” espero pues os guste.

(disculpad pues así mis faltas de ortografia y las palabras escritas en mi propio idioma)

QUERIDO DIARIO

Querido diario:

Otra tormenta, la habitación se tornó oscura cuando el manto de la fría noche apagó los resquicios de la luz de la luna que hasta entonces había entrado suave por mi ventana.

El tronar sonaba como el tañido de una campaña rota mientras yo tapado hasta las cejas esperaba cauto la hora en la que el volviese a aparecer de nuevo.

La primera vez intento llevárseme a la oscuridad a través del armario. Lo recuerdo perfectamente.

Fue una noche de domingo, pocas horas después tenia que levantarme para otro nuevo día en el frío y austero colegio. Lleno de pabellones más antiguos que las propias monjas que por ellos transitaban.

Había comido una cena pesada a base de huevos con panceta que los ingleses se esmeran en llamarla bacon y odio a la gente que así lo dice pues en España se habla español. La cena me pasaba factura y empecé a sudar como un pollo.

Entonces comenzó la tormenta y con ella mi inquietud por no poderme dormir debido al dolor de barriga y los sudores. Hasta entonces no me habían dado miedo las tormentas pero eso cambiaría pronto.

Vi pasar la una y las dos en mi reloj digital de la mesilla de noche y poco después Morfeo me acogió en sus brazos.

Tuve pesadillas de horrores indescriptibles que se movían por detrás de las paredes y buscaban algo humano que llevarse a la boca, todo esto debido a la mala digestión que estaba haciendo. Solo tenia nueve años y dos meses pero mi hermano estaba estudiando medicina y era muy listo además me había dicho que a Bram Stoker se le ocurrió el personaje de Drácula después de una indigestión de cangrejo.

Continué en mi mundo de oscuridad y horrores hasta que un ruido me despertó. Un ruido de algo vivo que respiraba, algo que estaba muy cerca de mí. Sentía su aliento dando contra mi cara. Era caliente y olía a pescado crudo.

No me atreví a abrir los ojos y estuve unos pocos minutos que me parecieron horas allí  inmóvil mientras aquella cosa estaba a mi lado.

Tal era mi terror que me hice pipí encima por tal de no mover ni un músculo.

Y esa cosa estaba allí esperando a que me moviera observándome y echándome su aliento en la cara. Mientras tanto fuera llovía con furia.

Entonces me llegaron las nauseas, la panceta y los huevos me estaban pasando factura y no pude reprimir el vómito así que sin mirar nada más, lleno de pipi hasta las cejas, corrí hacia el cuarto de baño de mi cuarto dejando atrás cualquier cosa que pudiera estar allí.

Pude ver toda mi comida en el sumidero del váter y cuando me hube repuesto me levanté, miré hacia el espejo que estaba enfrente de la puerta del baño y entonces lo vi.

Una pequeña figura de no más de un metro pasó fugazmente por el pasillo en dirección a mi cuarto.

Una sensación de valentía subió por mi cuerpo, algo que mi hermano llamaba adrenalina y que te ayudaba a hacer cosas heroicas.

Corrí a mi cuarto siguiendo a esa figura. Cogí mi bate de béisbol que guardaba en la papelera al lado de mi puerta y entre allí.

Asustado, con vómito, pipí en el pijama y eufórico de la misma tensión.

Chillé y chillé, busqué por todos lados hasta que solo me quedó el armario y la cama.

En todas las películas pintaban el espacio de debajo de la cama como un mundo aparte donde siempre se esconde cualquier cosa y por eso me dirigí allí primero.

Me agaché y me mojé más todavía con mis propios fluidos, poco a poco pegué mi cara contra el suelo de moqueta que olía a polvo y pelos, mientras tanto los relámpagos iluminaban mi pequeña habitación. La lluvia arreciaba y no me dejaba escuchar nada mas solo el ruido las gotas contra el cristal.

Entonces agarré el visillo de debajo de la colcha firmemente y tiré hacia arriba en un golpe seco.

Los pocos segundos en que tardaron mis ojos a acostumbrarse a esa oscuridad me parecieron horas y entonces vi algo moverse por el otro extremo de la cama y salir de ese lugar oscuro.

Se me había escapado.

Con resignación y miedo me levanté y entonces eso estaba encima de la cama.

Era un pequeño monstruo sin pelos y con una cara redonda llena de dientes, estaba totalmente desnudo y tenía una piel pellejosa y dura.

Saltó hacia mí gruñendo y se encaramó a mi cabeza. Con un movimiento rápido me mordió en el hombro y comencé a gritar como un poseso.

Me agarró por los pies y tiró de mí hacia mi armario que ahora estaba abierto de par en par. Dentro no estaba mi ropa sino una especie de agujero donde había cosas que se movían. Muchas criaturas sobre un terreno estigio y fangoso de tamaño desmesurado.

Grité y grité mientras pataleaba para quitarme a aquella cosa y con las manos buscaba a tientas algo con que pegarle. Entonces un relámpago iluminó mi habitación y vi una linterna de metal que me había traído mi padre de EEUU. La cogí para pegarle pero sin querer pulsé el botón de encendido y el gran halo de luz le dio directamente en la cara a aquella cosa.

Entonces gruñó como un poseso y se dispuso a abalanzarse contra mí de nuevo…

El resto no me acuerdo mi querido diario, según mis padres me encontraron en el suelo chillando, me había echo pipí encima y estaba lleno de vómitos y de la caída de la cama tenía una herida en el hombro.

Mi madre prohibió la panceta con huevos en mi casa por una temporada y a mi padre le cayó una bronca.

Pero todos sabemos que los padres no son capaces de ver la realidad irreal por muy cerca que la tengan.

Al día siguiente busqué la linterna y no la encontré por ningún lado y así se sucedieron los días, una temporada estuve durmiendo con mis padres debido a los terrores nocturnos y mi armario quedó cerrado con un candado.

Ya hace dos semanas de eso querido diario y ahora duermo en mi cuarto y vuelve a haber tormenta, me acabo de comprar una linterna nueva y estoy esperando a que vuelva.

El pequeño niño dejó de escribir, cerró el libro y abrió la mesa de noche para guardarlo pero no lo hizo, se quedó inmóvil boquiabierto mirando lo que había dentro del cajón.

Metió la mano y sacó su preciada linterna perdida ahora sin pilas ya que el halo que asustó a esa cosa era lo último que esa linterna hizo con su energía.

Entonces pensó en que había echo bien en comprarse una linterna.

Pero aún así comenzaba a pensar que todo había sido un sueño por pruebas evidentes.

Acto seguido el candado del armario cayó al suelo y el terror se apoderó de él.

Cogió su nueva linterna y la encendió con la mala suerte de que no tenia pilas.

Entonces maldijo a los centros comerciales antes de que la puerta del armario se abriera y las criaturas fueran a por él.

Señor Goodkat

7/12/2008

Me inspiré pues en las fantasias que tenemos cuando pequeños con nuestro mobiliario y en Bram Stoker que por culpa de una indigestión de cangrejo creyó esa noche ver un vampiro y le inspiró su novela de Drácula. Espero no haya sido muy aburrida y agradecería vuestros comentarios.

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